Oscuro cobre la piel, curtida de silencios.
Canción de lamento y sal.
Una extraña nostalgia
te ahueca el alma,
otrora cuenco de nutricia miel,
esperanza y plenitud del alba.
Embriagada la lanza de luna y estrellas,
en rebelión de pájaros,
cruzas la noche asido con furia
a las crines del viento.
Arde la tierra bajo los cascos
y, en llamaradas de espanto,
ondula la tristeza.
Malherido, te consumes en la hoguera.
En clamores y llantos se desgarra tu garganta,
cercenados por el chasquido
de la siniestra espada.
Aborigen...
de abatido vuelo,
estertor de luz,
malograda savia,
¡fruto y raíz de América!
Canción de lamento y sal.
Una extraña nostalgia
te ahueca el alma,
otrora cuenco de nutricia miel,
esperanza y plenitud del alba.
Embriagada la lanza de luna y estrellas,
en rebelión de pájaros,
cruzas la noche asido con furia
a las crines del viento.
Arde la tierra bajo los cascos
y, en llamaradas de espanto,
ondula la tristeza.
Malherido, te consumes en la hoguera.
En clamores y llantos se desgarra tu garganta,
cercenados por el chasquido
de la siniestra espada.
Aborigen...
de abatido vuelo,
estertor de luz,
malograda savia,
¡fruto y raíz de América!