el fantasma
Poeta recién llegado
Se paró frente a mí, inclinada, débil, obtusa,
me observó profundamente como Cobra hipnotizada,
sus cabellos erizados como simil de Meduza,
sarandeaba con el viento de la fría madrugada.
Su voz imperceptible gritaba su silencio,
su palidez más pálida parecía con en alba,
yo suspiré con su perfume de desconocido incienso,
ella suspiró con el olor que salía de mi alma.
Me abrazó tan fríamente como abraza el invierno,
yo quería abrazarla como el sol de primavera,
y sabiendo que al hacerlo nuestro amor sería eterno
no creí que era el momento y dejé que ella se fuera.
No conocí amante tan fiel como la muerte,
que aunque la engañe mil veces todavía me espera,
en los fríos inviernos me acaricia la frente,
y pacientemente aguarda mi abrazo de primavera.
me observó profundamente como Cobra hipnotizada,
sus cabellos erizados como simil de Meduza,
sarandeaba con el viento de la fría madrugada.
Su voz imperceptible gritaba su silencio,
su palidez más pálida parecía con en alba,
yo suspiré con su perfume de desconocido incienso,
ella suspiró con el olor que salía de mi alma.
Me abrazó tan fríamente como abraza el invierno,
yo quería abrazarla como el sol de primavera,
y sabiendo que al hacerlo nuestro amor sería eterno
no creí que era el momento y dejé que ella se fuera.
No conocí amante tan fiel como la muerte,
que aunque la engañe mil veces todavía me espera,
en los fríos inviernos me acaricia la frente,
y pacientemente aguarda mi abrazo de primavera.