Y cuando los caracoles suplicaban,
y la letra escrita, caía sobre los humedales…
Y esa mirada, que mira más lejos…
y la mirada, mirando más adentro…
y esos ojos, como perros agachados que se reúnen en torno a la hoguera….
Y andar juntos, sobre esas ensoñaciones vegetales…
y cuando abruptamente, regresábamos a esa vida ascética;
con esos vientres enraizados,
con esas cuencas que regresan al interior de los ojos,
y esos ejercicios santos de la respiración.