Ricardo Reyes Bazurto
Poeta adicto al portal
Absorto, no dejaba de mirarte
Me había despertado la fragancia
de tu pictórica figura en arte,
que en mi cama yacía en rutilancia.
Llegaban los albores ya del día
con débil melodía de una alada,
y tu talle en el lecho se movía
cual seda por la brisa desplazada.
Como quien busca piel ensoñadora
por la blanca cortina el sol entró
y a tu cuerpo alazán lo despertó.
Sentiste mi actitud observadora
y moviendo tu mano diligente
sobre ti me llamaste nuevamente.
Me había despertado la fragancia
de tu pictórica figura en arte,
que en mi cama yacía en rutilancia.
Llegaban los albores ya del día
con débil melodía de una alada,
y tu talle en el lecho se movía
cual seda por la brisa desplazada.
Como quien busca piel ensoñadora
por la blanca cortina el sol entró
y a tu cuerpo alazán lo despertó.
Sentiste mi actitud observadora
y moviendo tu mano diligente
sobre ti me llamaste nuevamente.
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