Reinaldo Carvajal Granado
Poeta asiduo al portal
Abuela
Lúgubre la noche, con sus brisas gélidas
la niebla es oscura;
La lumbre en el fondo estaba encendida
sin vida,
las llamas morían mirando la enferma,
danzando su triste ritual en silencio
queriendo arrastrarse en la noche desierta;
En su lecho, la enferma espera despierta,
la muerte se huele, el dolor se siente.
Los hijos la lloran , lo peor se presiente,
el tufo a terapia casera
inunda la pieza, la cama y las velas...
Las lagrimas mudas, las mejillas llenan
de todo aquel grupo cargado de penas,
su Madre se muere,
los mata la espera...
Gemidos muy crueles la enferma libera,
llegando directo a sus deudos,
la niña inocente, la mira y la besa
llorando al oído le dice a su abuela,
¡ te quiero, te quiero!
La luna se filtra a mirar esta escena
por una rendija sus rayos refleja,
los quejidos se ahogan
en la cabelleras,
de la nieta dulce, que abraza a su abuela;
todo queda en calma,
la niña la suelta, y comienza su rezo
los grillos callaron mostrando respeto,
la abuela en el cielo entregaba el alma;
Le cierran los ojos
y todos la lloran,
por su paz eterna, al Señor imploran...
 
Porr: Reinaldo Carvajal G.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Lúgubre la noche, con sus brisas gélidas
la niebla es oscura;
La lumbre en el fondo estaba encendida
sin vida,
las llamas morían mirando la enferma,
danzando su triste ritual en silencio
queriendo arrastrarse en la noche desierta;
En su lecho, la enferma espera despierta,
la muerte se huele, el dolor se siente.
Los hijos la lloran , lo peor se presiente,
el tufo a terapia casera
inunda la pieza, la cama y las velas...
Las lagrimas mudas, las mejillas llenan
de todo aquel grupo cargado de penas,
su Madre se muere,
los mata la espera...
Gemidos muy crueles la enferma libera,
llegando directo a sus deudos,
la niña inocente, la mira y la besa
llorando al oído le dice a su abuela,
¡ te quiero, te quiero!
La luna se filtra a mirar esta escena
por una rendija sus rayos refleja,
los quejidos se ahogan
en la cabelleras,
de la nieta dulce, que abraza a su abuela;
todo queda en calma,
la niña la suelta, y comienza su rezo
los grillos callaron mostrando respeto,
la abuela en el cielo entregaba el alma;
Le cierran los ojos
y todos la lloran,
por su paz eterna, al Señor imploran...
 
Porr: Reinaldo Carvajal G.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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