AlfonsoMariscal
Poeta recién llegado
Qué grande ser abuelo,
y gozar con los nietos.
Da igual que pase el tiempo
y que seas más viejo
Pues vives en el desvelo
por tenerlos a recaudo
y no tienes consuelo
hasta volver a verlos
Se van, regresan a su fuero
y, aún inminente el recuerdo,
pues hace nada que se fueron,
ya añoras sus abrazos
y mantenerlos a tu regazo.
Mueres por apretujarlos de nuevo.
¡Dónde está la razón
para quererlos tanto,
y que brote ese sentimiento
tan bello,
si no tienes posesión
sobre ellos.
Solo el consentimiento
de tenerlos
de cuando en cuando!
Ahora bien, para los abuelos
no hay mayor regocijo
que, al entregarlos a sus hijos,
los nietos lloren por aquellos.
y gozar con los nietos.
Da igual que pase el tiempo
y que seas más viejo
Pues vives en el desvelo
por tenerlos a recaudo
y no tienes consuelo
hasta volver a verlos
Se van, regresan a su fuero
y, aún inminente el recuerdo,
pues hace nada que se fueron,
ya añoras sus abrazos
y mantenerlos a tu regazo.
Mueres por apretujarlos de nuevo.
¡Dónde está la razón
para quererlos tanto,
y que brote ese sentimiento
tan bello,
si no tienes posesión
sobre ellos.
Solo el consentimiento
de tenerlos
de cuando en cuando!
Ahora bien, para los abuelos
no hay mayor regocijo
que, al entregarlos a sus hijos,
los nietos lloren por aquellos.