lesmo
Poeta veterano en el portal
Acabará el silencio
El silencio que me envuelve cada día
sin la fuente inmaterial de la palabra
que yo espero con mi tímida porfía
se parece al mal canchal que no se labra.
Ya no tengo de que lleguen la esperanza
ni el sonido ni el gentil significado,
y en mis pobres soledades no me alcanza
más que el sordo transcurrir de lo pasado.
Nada dicen los enormes universos
silenciosos para mí por más que escriba,
se destinan a mil cárceles mis versos
y a mi espíritu a vagar en tanto viva.
Es la losa del olvido tan pesada
que no puedo soportarla estando vivo,
y de aquel amor tan ciego apenas nada
queda ahora que me inspire lo que escribo.
Mi destino se convierte en un adagio
y mi música en la triste sinfonía,
mi esperanza solamente en mal presagio
y mi noche no se acaba con el día.
Nada tengo que me alivie las costuras
que me hicieron al cerrarme las heridas,
si en mi mente imaginé mil aventuras
mis pisadas van ahora entumecidas.
Mas si suena en lejanía el campanario
como signo y seña cierta trascendente,
saldré enhiesto de mi cuarto solitario
con la fe como equipaje únicamente.
Buscaré por otras vegas alamedas
con las hojas como estrellas en el viento,
y andaré por otros campos y veredas
cosechando en sus frutales mi alimento.
No se acaba en el silencio la existencia,
a pesar de lo que pesan los pesares,
no se arruina con pecados la conciencia
que está firme en convicciones seculares.
Solo espero al caminar tener más brío,
que mis pasos por la vida sean largos
y llenar con esperanza aquel vacío
que dejaron los silencios más amargos.
Caminante en los caminos del futuro,
iré en pos de una feliz y mejor suerte,
que este túnel que me agobia tan oscuro
no termina en la frontera de la muerte.
Salva Glez. Moles
El silencio que me envuelve cada día
sin la fuente inmaterial de la palabra
que yo espero con mi tímida porfía
se parece al mal canchal que no se labra.
Ya no tengo de que lleguen la esperanza
ni el sonido ni el gentil significado,
y en mis pobres soledades no me alcanza
más que el sordo transcurrir de lo pasado.
Nada dicen los enormes universos
silenciosos para mí por más que escriba,
se destinan a mil cárceles mis versos
y a mi espíritu a vagar en tanto viva.
Es la losa del olvido tan pesada
que no puedo soportarla estando vivo,
y de aquel amor tan ciego apenas nada
queda ahora que me inspire lo que escribo.
Mi destino se convierte en un adagio
y mi música en la triste sinfonía,
mi esperanza solamente en mal presagio
y mi noche no se acaba con el día.
Nada tengo que me alivie las costuras
que me hicieron al cerrarme las heridas,
si en mi mente imaginé mil aventuras
mis pisadas van ahora entumecidas.
Mas si suena en lejanía el campanario
como signo y seña cierta trascendente,
saldré enhiesto de mi cuarto solitario
con la fe como equipaje únicamente.
Buscaré por otras vegas alamedas
con las hojas como estrellas en el viento,
y andaré por otros campos y veredas
cosechando en sus frutales mi alimento.
No se acaba en el silencio la existencia,
a pesar de lo que pesan los pesares,
no se arruina con pecados la conciencia
que está firme en convicciones seculares.
Solo espero al caminar tener más brío,
que mis pasos por la vida sean largos
y llenar con esperanza aquel vacío
que dejaron los silencios más amargos.
Caminante en los caminos del futuro,
iré en pos de una feliz y mejor suerte,
que este túnel que me agobia tan oscuro
no termina en la frontera de la muerte.
Salva Glez. Moles