La Corporación
Poeta veterano
Desde el Evaristo Corumelo,
Este es un Segundo Séfalo homenaje a ese gran poeta romántico que fue Bécquer
Retomo la memoria de aquel beso
en el que,suspirando, dejasteme,
amada,
y este hombre, que supo sorprender
tu anhelo y tu pasión,
la temblorosa y tierna papaya
que llora sal y arena,
metió en ella sus dedos,
chupó sus jugos,
y juntos caminamos en la senda
de la pasión incontrolada.
Acariciasteme los huevos,
amada;
con una dulce fricción me envolviste
cuando las golondrinas se cagaban
en los frisos latinos del templete
de tus labios mayores,
entre los que dejé mi lava
como regalo de tu candorosa,
tierna mirada de perrita en celo;
-nunca allá en tus adentros
para evitar el embarazo-.
¡Cómo tu mano suspiraba en mi escroto!
¡Cómo apretabas fuerte mis testículos!
Y tu coño arrimaba miel de azufre
en el sublime y último momento.
Volverán esos párpados
sí,
para adornar estos estrechos versos,
pero aquellos amables dedos ¡nunca!
Ellos anidan ya en otros balcones.
elPrior
Este es un Segundo Séfalo homenaje a ese gran poeta romántico que fue Bécquer
Retomo la memoria de aquel beso
en el que,suspirando, dejasteme,
amada,
y este hombre, que supo sorprender
tu anhelo y tu pasión,
la temblorosa y tierna papaya
que llora sal y arena,
metió en ella sus dedos,
chupó sus jugos,
y juntos caminamos en la senda
de la pasión incontrolada.
Acariciasteme los huevos,
amada;
con una dulce fricción me envolviste
cuando las golondrinas se cagaban
en los frisos latinos del templete
de tus labios mayores,
entre los que dejé mi lava
como regalo de tu candorosa,
tierna mirada de perrita en celo;
-nunca allá en tus adentros
para evitar el embarazo-.
¡Cómo tu mano suspiraba en mi escroto!
¡Cómo apretabas fuerte mis testículos!
Y tu coño arrimaba miel de azufre
en el sublime y último momento.
Volverán esos párpados
sí,
para adornar estos estrechos versos,
pero aquellos amables dedos ¡nunca!
Ellos anidan ya en otros balcones.
elPrior
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