Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Acaso fue la voz que grita muda
al verbo esperanzar dormido y quieto;
acaso ya no atiende el amuleto
que cura de la muerte y de la duda.
Ni tiene la palabra más sesuda
la fuerza para, al fin, ganar el reto..;
acaso se nos rompe el esqueleto
dejándonos el alma más desnuda.
El aire ya no aviva generoso
y a solas la ventana ya no otea
la calle con su paso bullicioso.
Acaso ha terminado la pelea
y un Tiempo colosal y portentoso
la prende con su abrazo… y la rodea.
al verbo esperanzar dormido y quieto;
acaso ya no atiende el amuleto
que cura de la muerte y de la duda.
Ni tiene la palabra más sesuda
la fuerza para, al fin, ganar el reto..;
acaso se nos rompe el esqueleto
dejándonos el alma más desnuda.
El aire ya no aviva generoso
y a solas la ventana ya no otea
la calle con su paso bullicioso.
Acaso ha terminado la pelea
y un Tiempo colosal y portentoso
la prende con su abrazo… y la rodea.