Martín Enrico
Poeta recién llegado
Acceso denegado, corazón cerrado dice el cartel
sobre tu piel de niña santa,
mentir te encanta y me has engañado,
ya es demasiado, me doy de alta.
Paradójica luna, embestida mortal,
tantos ríos de sal en rebelión
van ahogando la ilusión desauseada en el sofá,
y el corazón triste se va
a llorar tu diversión.
Música muda, vida en espera,
la primavera no me ayuda,
la duda es la más certera
de las incógnitas y consejeras,
en la frontera con la fortuna.
Ayer pensaba amarte sin preguntar,
hoy aprobé el curso de la imprudencia.
Ayer me sentía dueño de lo imposible,
del aire visible y de tu conciencia,
hoy sólo tengo ausencias incomprensibles para explicar.
Tiempo detenido, corre el plazo para olvidar
y recordar como era antes,
en los calmos instantes previos a ti,
sólo y sin mí, con la vida en estantes.
Inesperado destino, miedo en cantidad,
sol de oscuridad alumbrando las calles
que me ocultan detalles y se esconden de mí,
ya me alejo de ti, aunque me avasalles.
Guitarras desafinadas, tenues canciones,
montones de soledad acumulada
y la mente anegada en discusiones
con el silencio y mi voz callada.
Frente a la espera de soluciones,
hago oraciones sin pedir nada.