Évano
Libre, sin dioses.
De pronto miras al mundo a los ojos
y estos se abren, se rompen.
Has oído mil veces que lo real
supera siempre a la ficción;
y te lo has imaginado, también,
más de mil veces.
Ni tan siquiera se puede llorar,
simplemente, te supera,
te supera la utopía del corazón.
Cada día más avaricia,
más egoísmo
y cuellos de inocentes cortados
u ochenta millones de dólares
pagados a psicólogos por inventar
¿torturas eficaces?
¡Y encima te lo muestran
para tener autoridad moral!
Pero no hay castigo alguno,
sólo al pobre que pillan en medio.
¡Dios, déjame en el vacío más profundo
y solitario de cualquier universo,
pero aléjame de mi hermano!
¿Alguien duda que es imposible crear
una cárcel más cruel que esta Tierra?
¡Y unos pensando cómo debe ser el infierno!
Patéticos idiotas que no ven ni van
más allá de ellos mismos.
Somos la leña misma
de una caldera satánica
que bulle al ronroneo
de torturas y metralletas.
y estos se abren, se rompen.
Has oído mil veces que lo real
supera siempre a la ficción;
y te lo has imaginado, también,
más de mil veces.
Ni tan siquiera se puede llorar,
simplemente, te supera,
te supera la utopía del corazón.
Cada día más avaricia,
más egoísmo
y cuellos de inocentes cortados
u ochenta millones de dólares
pagados a psicólogos por inventar
¿torturas eficaces?
¡Y encima te lo muestran
para tener autoridad moral!
Pero no hay castigo alguno,
sólo al pobre que pillan en medio.
¡Dios, déjame en el vacío más profundo
y solitario de cualquier universo,
pero aléjame de mi hermano!
¿Alguien duda que es imposible crear
una cárcel más cruel que esta Tierra?
¡Y unos pensando cómo debe ser el infierno!
Patéticos idiotas que no ven ni van
más allá de ellos mismos.
Somos la leña misma
de una caldera satánica
que bulle al ronroneo
de torturas y metralletas.
Última edición: