La acera es fría, al igual que frío viento de invierno, igual que la manija de la puerta que toco día tras día. La rigidez del concreto en mi cara me recuerda la sensación de un puñetazo. Intento recordar pero no se como llegue aquí, mi mirada se pierde, mis pensamientos colapsan, y de pronto me doy cuenta que malgaste mi ultimo aliento pensando en como se siente la acera...