Anorexia.
Esa silueta a mano alzada
delineando elegancia fina en cada trazo.
Desprovista de toda muestra voluptuosa
cubierta en kilos de lino como andrajos.
Percibiendo belleza en lugar de clavículas famélicas
y movimientos de ballet en vez de un deambular óseo.
Suicidando el buen gusto,
momificándote diligentemente…
Con un corazón muscularmente pujando su final;
habituándote día a día a vivir si flujo vital.