Eduardo Cevallos de Labra
Poeta fiel al portal
Frente al altar de una bahía
y del majestuoso señor mar,
se halla el alma de una
anhelante enamorada
los sábados pacientemente
lo espera; antes era desde
la víspera, pero hoy ya no,
desde hace algún tiempo
otras veces ha pasado el fin
de semana, y simplemente
no llegó, su trabajo lo impidió;
quizás, quizás alguna fiesta.
Su llegada motiva risas y
algarabías, los sinsabores
de su ausencia quedan en
el rincón de los olvidos
cuentos y mentiras,
recuerdos y falacias...
no hay problema, seguro
ella no las recordará
transcurrieron
las semanas, los
meses y años también...
todo continuaba igual.
Un día los vientos
cambiaron, un clavel
se marchitó, un vaso
de cristal se quebró
un silencio emergió a la luz,
el desamor lo acompañaba,
todo terminó; él... ¡él no
alcanzaba a comprender!
-----
mundopoesia.com
México, ene. 29, 2021.
Derechos reservados.
y del majestuoso señor mar,
se halla el alma de una
anhelante enamorada
los sábados pacientemente
lo espera; antes era desde
la víspera, pero hoy ya no,
desde hace algún tiempo
otras veces ha pasado el fin
de semana, y simplemente
no llegó, su trabajo lo impidió;
quizás, quizás alguna fiesta.
Su llegada motiva risas y
algarabías, los sinsabores
de su ausencia quedan en
el rincón de los olvidos
cuentos y mentiras,
recuerdos y falacias...
no hay problema, seguro
ella no las recordará
transcurrieron
las semanas, los
meses y años también...
todo continuaba igual.
Un día los vientos
cambiaron, un clavel
se marchitó, un vaso
de cristal se quebró
un silencio emergió a la luz,
el desamor lo acompañaba,
todo terminó; él... ¡él no
alcanzaba a comprender!
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