Acoplamiento

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
La noche está cerrada

y el silencio es casi absoluto.

Las hojas de tu libro

un poco inquieto

me hacen percibir la calma

que me atrapa

como si me encadenara

en su cárcel callada.

La luz de la lámpara alumbra intensa

tus manos

y tu cara en la sombra encerrada

se dedica a seguir todas las líneas

como si fuera un ritual

que noche tras noche

formularas,

de comunicación continua,

de tu presencia hacia mí,

de tu acercamiento,

que comparto mano a mano

con tus libros,

de tu silencio

que me guardo dentro

como ofrenda

a una diosa amada.

Yo que necesitaba

el bregar dulce de las noches

y acunarme con largas charlas,

he ido cambiándolo por silencios

apenas cortados

por caricias tenues como la brisa,

o por miradas que te robo

con las vida de mucho tiempo adivinada,

y te sigo o me sigues

en multitud de silencios

que pautan nuestras noches

como la de una playa solitaria,

con la vida intensa en su vientre

de agua y arena amasada,

salpicadas de pequeñas coquinas

que agujerean la playa.
 
La rutina de la vida en el hogar compendiada en estos versos que nos compartes dejando percibir un algo del desencanto que te ocasiona ese transcurrir de las horas en silenciosa compañía.

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La noche está cerrada

y el silencio es casi absoluto.

Las hojas de tu libro

un poco inquieto

me hacen percibir la calma

que me atrapa

como si me encadenara

en su cárcel callada.

La luz de la lámpara alumbra intensa

tus manos

y tu cara en la sombra encerrada

se dedica a seguir todas las líneas

como si fuera un ritual

que noche tras noche

formularas,

de comunicación continua,

de tu presencia hacia mí,

de tu acercamiento,

que comparto mano a mano

con tus libros,

de tu silencio

que me guardo dentro

como ofrenda

a una diosa amada.

Yo que necesitaba

el bregar dulce de las noches

y acunarme con largas charlas,

he ido cambiándolo por silencios

apenas cortados

por caricias tenues como la brisa,

o por miradas que te robo

con las vida de mucho tiempo adivinada,

y te sigo o me sigues

en multitud de silencios

que pautan nuestras noches

como la de una playa solitaria,

con la vida intensa en su vientre

de agua y arena amasada,

salpicadas de pequeñas coquinas

que agujerean la playa.

Ver la vida desde ese plano donde la comunicacion
se ha roto, queda el silencio y el aleteo de consus-
talcial monotonia que se aprecia en el ambiente
descriptivo de la obra.
me gusto mucho el planteamiento y esa
sincera tristeza que arrastran los versos.
saludos luzyabsenta
 

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