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Christian
Para Diana
Muchas veces te habrás preguntado
de donde nace este descaro.
Esta especie de sonrisa inacabable
que pesa en el rostro
como un yunque
o el ancla de un barco,
esta suerte de voz madrugadora
que es mas bien un silencio que ríe,
una risa que llueve,
una lluvia que acaricia,
una caricia que continúa
más allá de la madrugada.
Muchas veces te habrás preguntado
de donde nace este descaro.
Este acontecer con mil manos
roncas de tanto concierto,
con cierto sabor a cariño
y otro tanto de deseo,
Este acaso juvenil desatino
que salpica como un charco
que marea como un faro
que seduce como un cuello,
y quien sabe cuánta acuarela
tenés aun escondida...
Muchas veces te habrás preguntado
de donde nace este descaro.
Esta especie de sonrisa inacabable
que pesa en el rostro
como un yunque
o el ancla de un barco,
esta suerte de voz madrugadora
que es mas bien un silencio que ríe,
una risa que llueve,
una lluvia que acaricia,
una caricia que continúa
más allá de la madrugada.
Muchas veces te habrás preguntado
de donde nace este descaro.
Este acontecer con mil manos
roncas de tanto concierto,
con cierto sabor a cariño
y otro tanto de deseo,
Este acaso juvenil desatino
que salpica como un charco
que marea como un faro
que seduce como un cuello,
y quien sabe cuánta acuarela
tenés aun escondida...
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