ASTRO_MUERTO
Poeta fiel al portal
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ACV (Accidente Cerebroverbal)
Y escribí, no sabía que lo haría y escribí,
no sabía que podía y escribí, por accidente,
sin importar si tenía un lápiz, sin importar si me escuchabas, siempre escribí.
Ventrículo lateral diestro: fluyendo.
Ventrículo lateral siniestro: fluyendo.
Tercer y cuarto ventrículos con el permiso de Silvio: todo pasando,
mientras fluya por las noches esta sangre.
Uno flota y fluye en cefalorraquídeos mares;
habla como ventrículo
ordenándole a la lengua y, sobre las ruedas del córtex,
movilizando toda la quijada o la muñeca esgrime juicios;
también dice ¡caramba! y cerebela,
puesto que está atento y se desplaza,
aprende canta o habla,
y escudado, raquídeo tras del bulbo expectora la experiencia,
estornuda o vomita la palabra,
deglute las ansias,
para bañarse luego en la magna cisterna,
sacarse la inmundicia y gritar ¡anda!.
Y tengo mi sustancia gris melancolía,
con el quiasma óptico dispuesto a conducir lo caótico y tremendo, la entropía
viajando al visual córtex
para atender lo que es seguir cayendo aferrado al hipocampo
y la presión subiendo, subiendo, subiendo.
Soy, pues, antropocardio,
con medio oído lleno de herramientas,
o escucho la trompeta de los muertos arrojando una advertencia:
todo está latiendo,
todo está latiendo y se derrumba intencionalmente mi lengua:
afasia, parafasia, pasen:
Fórnix, fórnix, fórnix, colículo puserior, o como articulare estoico,
busco una razón,
toco, troco, corto, oro, lloro, ¡lloro!
meta la circunvalación, córtex límbico, entren, mi cuerpo está calloso,
y tengo un dorso en la espina laminar doloroso, mas la miran, la riman, desde el alminar,
la silla turca, el esfenoide,
ganglio fórnix,
núcleo geniculado lateral: también picto de guro pusto, y limarán me la verte de su vida y de bajada y de la muerte, suerte, suerte a todos, vierto la vertiente, se presiente
la serpiente,
la serpiente,
¡la serpiente!
¡Yodo esdá catento y re sedrumba!
Y escribí, no sabía que lo haría y escribí,
no sabía que podía y escribí, por accidente,
sin importar si tenía un lápiz, sin importar si me escuchabas, siempre escribí,
parietal conmigos mismos ÖjÖ con los míos,
todos los días crucé el puente de Varolio
para conectarme con el mundo y,
con la hipófisis supresa busqué el equilibrio,
la homeostasis,
una razón para justificar mi cabeza en medio de tanto tumulto.
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ACV (Accidente Cerebroverbal)
Y escribí, no sabía que lo haría y escribí,
no sabía que podía y escribí, por accidente,
sin importar si tenía un lápiz, sin importar si me escuchabas, siempre escribí.
Ventrículo lateral diestro: fluyendo.
Ventrículo lateral siniestro: fluyendo.
Tercer y cuarto ventrículos con el permiso de Silvio: todo pasando,
mientras fluya por las noches esta sangre.
Uno flota y fluye en cefalorraquídeos mares;
habla como ventrículo
ordenándole a la lengua y, sobre las ruedas del córtex,
movilizando toda la quijada o la muñeca esgrime juicios;
también dice ¡caramba! y cerebela,
puesto que está atento y se desplaza,
aprende canta o habla,
y escudado, raquídeo tras del bulbo expectora la experiencia,
estornuda o vomita la palabra,
deglute las ansias,
para bañarse luego en la magna cisterna,
sacarse la inmundicia y gritar ¡anda!.
Y tengo mi sustancia gris melancolía,
con el quiasma óptico dispuesto a conducir lo caótico y tremendo, la entropía
viajando al visual córtex
para atender lo que es seguir cayendo aferrado al hipocampo
y la presión subiendo, subiendo, subiendo.
Soy, pues, antropocardio,
con medio oído lleno de herramientas,
o escucho la trompeta de los muertos arrojando una advertencia:
todo está latiendo,
todo está latiendo y se derrumba intencionalmente mi lengua:
afasia, parafasia, pasen:
Fórnix, fórnix, fórnix, colículo puserior, o como articulare estoico,
busco una razón,
toco, troco, corto, oro, lloro, ¡lloro!
meta la circunvalación, córtex límbico, entren, mi cuerpo está calloso,
y tengo un dorso en la espina laminar doloroso, mas la miran, la riman, desde el alminar,
la silla turca, el esfenoide,
ganglio fórnix,
núcleo geniculado lateral: también picto de guro pusto, y limarán me la verte de su vida y de bajada y de la muerte, suerte, suerte a todos, vierto la vertiente, se presiente
la serpiente,
la serpiente,
¡la serpiente!
¡Yodo esdá catento y re sedrumba!
Y escribí, no sabía que lo haría y escribí,
no sabía que podía y escribí, por accidente,
sin importar si tenía un lápiz, sin importar si me escuchabas, siempre escribí,
parietal conmigos mismos ÖjÖ con los míos,
todos los días crucé el puente de Varolio
para conectarme con el mundo y,
con la hipófisis supresa busqué el equilibrio,
la homeostasis,
una razón para justificar mi cabeza en medio de tanto tumulto.
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