Alejandro Padilla
Poeta recién llegado
Hoy he talado un fresno, en la visión del beso,
con hierro dulcemente tan ciego y agorero,
al escuchar el llanto de un no nato cordero
y encontrar en un vientre henchido un frío hueso.
En la visión de amor, esculpí estos maderos
de la altura sagrada de mi primer caída,
esta noche fragüé el clavo de mi vida
cuya materia son burladores aceros.
Fresno, clavo y maderos, en la visión de abrazo,
do mi postrer caída está yendo a tu luz,
y la luz suda y hierve y enfría por mi herida.
Amor, llevaba puesta la tiara de fracaso
cuando quise caer de nuevo en esta cruz
de amor, beso, de abrazo, de una nada homicida.
con hierro dulcemente tan ciego y agorero,
al escuchar el llanto de un no nato cordero
y encontrar en un vientre henchido un frío hueso.
En la visión de amor, esculpí estos maderos
de la altura sagrada de mi primer caída,
esta noche fragüé el clavo de mi vida
cuya materia son burladores aceros.
Fresno, clavo y maderos, en la visión de abrazo,
do mi postrer caída está yendo a tu luz,
y la luz suda y hierve y enfría por mi herida.
Amor, llevaba puesta la tiara de fracaso
cuando quise caer de nuevo en esta cruz
de amor, beso, de abrazo, de una nada homicida.