El primer rayo del sol bañando de oro a los caballos negros de la aurora.
Comprueba por ti mismo el cálido nacimiento del día.
Vuelve de nuevo al silencio.
Vuelve a ser niño otra vez y encuentra la belleza en el canto de las cigarras.
Hoy intento decirte que todo habrá de encontrar su propia voz, su destino.
No importa si duele o sana.
Y ante esa señal no ahuyentes de tu pecho el pase de magia.
Todo habrá de quedar hoy.
No importa el insomnio, la pirosis, el dolor de cabeza, las llaves maestras.
Hoy intento decirte que este poema te pertenece.
No he dejado de creer en el reino de la confusión.
Repuesto de mil fiebres.
A ti te ha escogido la fiera palabra.
Siempre seremos lo que ya se penso alguna vez.
Ameritabamos reunir frío, soledad, nocauts, cenizas, esmeraldas.
Esa hambre que a las puertas del orco sello nuestras almas.
Comprueba por ti mismo el cálido nacimiento del día.
Vuelve de nuevo al silencio.
Vuelve a ser niño otra vez y encuentra la belleza en el canto de las cigarras.
Hoy intento decirte que todo habrá de encontrar su propia voz, su destino.
No importa si duele o sana.
Y ante esa señal no ahuyentes de tu pecho el pase de magia.
Todo habrá de quedar hoy.
No importa el insomnio, la pirosis, el dolor de cabeza, las llaves maestras.
Hoy intento decirte que este poema te pertenece.
No he dejado de creer en el reino de la confusión.
Repuesto de mil fiebres.
A ti te ha escogido la fiera palabra.
Siempre seremos lo que ya se penso alguna vez.
Ameritabamos reunir frío, soledad, nocauts, cenizas, esmeraldas.
Esa hambre que a las puertas del orco sello nuestras almas.