Évano
Libre, sin dioses.
Nunca más viviré tormentas
desnudas de tu boca.
Nos temblarán en las puertas
abiertas de los ojos
las gaviotas que nos vuelan
las ventanas temblorosas.
Seremos esas garras y picos,
siluetas de alas cansadas y oscuras
deambulando el horizonte,
aleteando azules de un cielo
que se nos queda en los paisajes
de hojarasca, aguaceros y poros
abiertos a la arena
de la soledad de los tiempos.
 
Seremos áridos desiertos
de lo más allá de nosotros;
como el sueño del egipcio desgastado
por los martillos del recuerdo;
la memoria inocente de los campos
arrastrados por los vientos
de las siluetas de alas cansadas y oscuras
yendo al imaginario mundo
de los hombres correctos e idiotas.
Como esas gaviotas seremos,
como esas que decoran a un partido político,
picos y garras que rompen los sueños
de las tormentas y las bocas.
desnudas de tu boca.
Nos temblarán en las puertas
abiertas de los ojos
las gaviotas que nos vuelan
las ventanas temblorosas.
Seremos esas garras y picos,
siluetas de alas cansadas y oscuras
deambulando el horizonte,
aleteando azules de un cielo
que se nos queda en los paisajes
de hojarasca, aguaceros y poros
abiertos a la arena
de la soledad de los tiempos.
 
Seremos áridos desiertos
de lo más allá de nosotros;
como el sueño del egipcio desgastado
por los martillos del recuerdo;
la memoria inocente de los campos
arrastrados por los vientos
de las siluetas de alas cansadas y oscuras
yendo al imaginario mundo
de los hombres correctos e idiotas.
Como esas gaviotas seremos,
como esas que decoran a un partido político,
picos y garras que rompen los sueños
de las tormentas y las bocas.