Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Ademanes y gargantas
El ademán es alto y serio,
el ademán nació tristeza,
el ademán, un cementerio,
el ademán de la cabeza.
El ademán esbelto y rubio
es ademán y es rareza,
que desde el Rin hasta el Danubio
todo ademán es de cerveza.
El ademán tiene las venas
a rebosar de sangre pura,
el grosor de esas cadenas
tendrá más honda sepultura.
El ademán a dos hermanas conoció,
quedó una enamorada,
el ademán le puso ganas
y a las dos embarazó
Y aquella niña en el jardín
de tan sólo quince años.
¡Qué experiencia en su medir,
qué doctora del orgasmo !
Cuando vio aquello mandar,
como una pequeña gacela
se subió hasta a la loma,
y diciendo que era altar,
de goma la redoma,
en los cielos toda ofrenda
se sentó en el trono toma
y descendió el cañón de seda.
Al llegar al río Rin
fue cascada entre las aguas,
no hubo rojos, ni hubo herida,
sólo ruido en las cananas
y ademanes invisibles
se mostraron tan felices
que la niña ahora canta:
tres mujeres tuvo el tigre
ademán que no se espanta
cuando tres comen perdices,
y los rojos los descarta,
porque sangran de narices
ademanes y gargantas.
El ademán es alto y serio,
el ademán nació tristeza,
el ademán, un cementerio,
el ademán de la cabeza.
El ademán esbelto y rubio
es ademán y es rareza,
que desde el Rin hasta el Danubio
todo ademán es de cerveza.
El ademán tiene las venas
a rebosar de sangre pura,
el grosor de esas cadenas
tendrá más honda sepultura.
El ademán a dos hermanas conoció,
quedó una enamorada,
el ademán le puso ganas
y a las dos embarazó
Y aquella niña en el jardín
de tan sólo quince años.
¡Qué experiencia en su medir,
qué doctora del orgasmo !
Cuando vio aquello mandar,
como una pequeña gacela
se subió hasta a la loma,
y diciendo que era altar,
de goma la redoma,
en los cielos toda ofrenda
se sentó en el trono toma
y descendió el cañón de seda.
Al llegar al río Rin
fue cascada entre las aguas,
no hubo rojos, ni hubo herida,
sólo ruido en las cananas
y ademanes invisibles
se mostraron tan felices
que la niña ahora canta:
tres mujeres tuvo el tigre
ademán que no se espanta
cuando tres comen perdices,
y los rojos los descarta,
porque sangran de narices
ademanes y gargantas.