sifontes
Poeta recién llegado
¡Adiós hijo mío!
perdón los días que no estuve,
eres un hombre, nunca me necesitaste,
al menos eso creí, pero me equivoque.
Perdón por no mecer el columpio,
por no prestar atención a las tareas,
por ignorar tus pedidos de juego,
por llegar tarde a casa y solo ver
tus ojos cerrados y quedarme dormido
en las mañanas.
Todo paso tan rápido, trabaje
duro para darte todo, nunca
fue demasiado, pero son los
pequeños detalles los que valen
cuantas veces deje de decirle te amo
a tu madre.
Los hijos crecen como las flores
abren pero uno no se da cuenta.
¡Ahora mírate! En qué momento
dejaste de ser niño, aquel
de la pelota los domingos
en el parque.
Perdón si no di la talla,
hubiese cambiado todas esas noches
en el bar por esta contigo, por contarte
un cuento de esos de princesas y castillos.
Tu mujer se gano un caballero, eres
el mejor premio de tu madre que muchas
veces hizo de padre.
Recuerda en la rutina infinita que en la vida
no hay retroceso, que mis nietos se merecen
tu amor, y no hay dinero que compre eso.
Yo aquí en mi lecho solo digo que te amo,
algo tarde, no me extrañes, mirare desde la luna
contemplando los momentos perdidos
pero feliz de que lo lograste.
Sifontes
perdón los días que no estuve,
eres un hombre, nunca me necesitaste,
al menos eso creí, pero me equivoque.
Perdón por no mecer el columpio,
por no prestar atención a las tareas,
por ignorar tus pedidos de juego,
por llegar tarde a casa y solo ver
tus ojos cerrados y quedarme dormido
en las mañanas.
Todo paso tan rápido, trabaje
duro para darte todo, nunca
fue demasiado, pero son los
pequeños detalles los que valen
cuantas veces deje de decirle te amo
a tu madre.
Los hijos crecen como las flores
abren pero uno no se da cuenta.
¡Ahora mírate! En qué momento
dejaste de ser niño, aquel
de la pelota los domingos
en el parque.
Perdón si no di la talla,
hubiese cambiado todas esas noches
en el bar por esta contigo, por contarte
un cuento de esos de princesas y castillos.
Tu mujer se gano un caballero, eres
el mejor premio de tu madre que muchas
veces hizo de padre.
Recuerda en la rutina infinita que en la vida
no hay retroceso, que mis nietos se merecen
tu amor, y no hay dinero que compre eso.
Yo aquí en mi lecho solo digo que te amo,
algo tarde, no me extrañes, mirare desde la luna
contemplando los momentos perdidos
pero feliz de que lo lograste.
Sifontes
Última edición: