G
Gustavo Cervantes
Invitado
Deshojado despiadadamente,
abandonado en brazos de la brisa,
mi corazón se desvanece...y tú no estas.
Me enamoré de una mirada
y de una sonrisa brillantes...fugaz.
Como esos pétalos suaves desprendidos,
asi mi esperanza se desploma.
Ya tu mano no me busca,
ya tus ojos no me besan
tu voz ya no me toca.
No me queda mas que resignarme,
regresar a la tierra donde fui formado
y ahi dormirá en paz mi sentimiento.
El viento y la lluvia se encargarán;
de deshojarte a tí también un día.
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