Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fiel al dolor, mirando al firmamento
crucificado en vida por la vida,
ya preparado, espera en la salida
que la guadaña siegue su lamento.
“Basta de parches, curas y tormento
no le temamos tanto a la partida,
pues dilatarla siempre es mala herida
y el esplendor se fue. Llegó el momento.
Valgan mis versos de postrer llamada
para aplacar a mi alma atormentada.
En la penumbra de mi ser, recluso.
Ardo en poder brindar con mis amigos,
ellos que fueron de mi ardor testigos,
sea en el cielo o en el averno incluso”.
crucificado en vida por la vida,
ya preparado, espera en la salida
que la guadaña siegue su lamento.
“Basta de parches, curas y tormento
no le temamos tanto a la partida,
pues dilatarla siempre es mala herida
y el esplendor se fue. Llegó el momento.
Valgan mis versos de postrer llamada
para aplacar a mi alma atormentada.
En la penumbra de mi ser, recluso.
Ardo en poder brindar con mis amigos,
ellos que fueron de mi ardor testigos,
sea en el cielo o en el averno incluso”.