Mutilado,
el corazón palpita
estremeciendo un cuerpo que,
desnudo
entre sábanas tibias agoniza
se derrama en sueños
y humedece
la noche
evaporado.
Quedan cenizas
tercas, persistentes
esperanzadas y tal vez
temerosas
de una chispa fugaz
o una sonrisa
que las devuelva a su vida
incandescente.
el corazón palpita
estremeciendo un cuerpo que,
desnudo
entre sábanas tibias agoniza
se derrama en sueños
y humedece
la noche
evaporado.
Quedan cenizas
tercas, persistentes
esperanzadas y tal vez
temerosas
de una chispa fugaz
o una sonrisa
que las devuelva a su vida
incandescente.