adiós

miara

Poeta asiduo al portal
Mirar a través de la ventana
y ver las nubes que grises
envuelven la atmósfera,
mientras mi mano sujeta la maleta
donde almaceno las cosas
que he salvado de estos años
de despertar a tu lado.

Adiós, es la palabra
que vibra en el aire con nota alta;
adiós, es lo último que le diré
a estos muros que habité,
sin penas ni remordimientos.

Me he cansado de escuchar,
de observar tus ojos,
intentando atisbar un retazo de verdad.
Ya no creo en tus engaños.
Quizás he madurado ó quizás
ya no me importas lo bastante
para auto engañarme y seguir negando
la evidencia que ante mí siempre ha estado presente,
dispuesta a saltar frente a mi entendimiento cegado.

De los dos, yo siempre cedía y me mostraba indulgente.
Pero tú, ante mis defectos, te mostrabas insensible,
de todo punto inflexible, criticando mis manías
como si yo fuera un ser extravagante.
Te quería y ante eso todo lo demás sacrificaba,
pues me decía que sin ti la vida imposible me sería;
porque sin ti veía mi alma vacía.

Y perdoné, perdoné tanto como pude:
indiscreciones, infidelidades, mentiras despiadadas
que de tus labios salían con premura y tremenda facilidad,
hasta que olvidé porqué estaba contigo,
porqué te entregué mi confianza,
porqué no huía del lazo con que me estrangulabas,
porqué no buscaba un cielo limpio donde respirar pudiera,
porqué no podía aspirar a un poco de felicidad que me confortara.

Y me dije, que ya no habría palabras que pronunciases
que a mi voluntad hipnotizarán.
Qué tus besos ya no me daban calor,
ni sensación de cariño y que,
como una corriente de aire frío, en mi piel ya los notaba.

Quiero olvidar tu nombre;
quiero empezar de nuevo.
No me busques.
Te dejo atrás como a un tren que se perdió
y al que subir no se volverá.
Eres pasado que debo enterrar
para poder encontrar mi libertad, mi paz.
Amor con tu nombre, no lo sé conjugar.
Sólo sé que cuando salga por esta puerta
a mí misma me he de encontrar;
mi orgullo herido sanará
con el futuro que sin tu presencia,
esperándome está.
 
Mirar a través de la ventana
y ver las nubes que grises
envuelven la atmósfera,
mientras mi mano sujeta la maleta
donde almaceno las cosas
que he salvado de estos años
de despertar a tu lado.

Adiós, es la palabra
que vibra en el aire con nota alta;
adiós, es lo último que le diré
a estos muros que habité,
sin penas ni remordimientos.

Me he cansado de escuchar,
de observar tus ojos,
intentando atisbar un retazo de verdad.
Ya no creo en tus engaños.
Quizás he madurado ó quizás
ya no me importas lo bastante
para auto engañarme y seguir negando
la evidencia que ante mí siempre ha estado presente,
dispuesta a saltar frente a mi entendimiento cegado.

De los dos, yo siempre cedía y me mostraba indulgente.
Pero tú, ante mis defectos, te mostrabas insensible,
de todo punto inflexible, criticando mis manías
como si yo fuera un ser extravagante.
Te quería y ante eso todo lo demás sacrificaba,
pues me decía que sin ti la vida imposible me sería;
porque sin ti veía mi alma vacía.

Y perdoné, perdoné tanto como pude:
indiscreciones, infidelidades, mentiras despiadadas
que de tus labios salían con premura y tremenda facilidad,
hasta que olvidé porqué estaba contigo,
porqué te entregué mi confianza,
porqué no huía del lazo con que me estrangulabas,
porqué no buscaba un cielo limpio donde respirar pudiera,
porqué no podía aspirar a un poco de felicidad que me confortara.

Y me dije, que ya no habría palabras que pronunciases
que a mi voluntad hipnotizarán.
Qué tus besos ya no me daban calor,
ni sensación de cariño y que,
como una corriente de aire frío, en mi piel ya los notaba.

Quiero olvidar tu nombre;
quiero empezar de nuevo.
No me busques.
Te dejo atrás como a un tren que se perdió
y al que subir no se volverá.
Eres pasado que debo enterrar
para poder encontrar mi libertad, mi paz.
Amor con tu nombre, no lo sé conjugar.
Sólo sé que cuando salga por esta puerta
a mí misma me he de encontrar;
mi orgullo herido sanará
con el futuro que sin tu presencia,
esperándome está.
Tal como lo cuentas es un buena decisión mirar hacia adelante sin temor. Bello poema de desamor, escribes muy fluido y muy bonito. Un abrazo Miara. Paco.
 
¡¡¡GENIAL!!! La poesía que me gusta, que llega al corazón y duele.

Mirar a través de la ventana
y ver las nubes que grises
envuelven la atmósfera,
mientras mi mano sujeta la maleta
donde almaceno las cosas
que he salvado de estos años
de despertar a tu lado.

Adiós, es la palabra
que vibra en el aire con nota alta;
adiós, es lo último que le diré
a estos muros que habité,
sin penas ni remordimientos.

Me he cansado de escuchar,
de observar tus ojos,
intentando atisbar un retazo de verdad.
Ya no creo en tus engaños.
Quizás he madurado ó quizás
ya no me importas lo bastante
para auto engañarme y seguir negando
la evidencia que ante mí siempre ha estado presente,
dispuesta a saltar frente a mi entendimiento cegado.

De los dos, yo siempre cedía y me mostraba indulgente.
Pero tú, ante mis defectos, te mostrabas insensible,
de todo punto inflexible, criticando mis manías
como si yo fuera un ser extravagante.
Te quería y ante eso todo lo demás sacrificaba,
pues me decía que sin ti la vida imposible me sería;
porque sin ti veía mi alma vacía.

Y perdoné, perdoné tanto como pude:
indiscreciones, infidelidades, mentiras despiadadas
que de tus labios salían con premura y tremenda facilidad,
hasta que olvidé porqué estaba contigo,
porqué te entregué mi confianza,
porqué no huía del lazo con que me estrangulabas,
porqué no buscaba un cielo limpio donde respirar pudiera,
porqué no podía aspirar a un poco de felicidad que me confortara.

Y me dije, que ya no habría palabras que pronunciases
que a mi voluntad hipnotizarán.
Qué tus besos ya no me daban calor,
ni sensación de cariño y que,
como una corriente de aire frío, en mi piel ya los notaba.

Quiero olvidar tu nombre;
quiero empezar de nuevo.
No me busques.
Te dejo atrás como a un tren que se perdió
y al que subir no se volverá.
Eres pasado que debo enterrar
para poder encontrar mi libertad, mi paz.
Amor con tu nombre, no lo sé conjugar.
Sólo sé que cuando salga por esta puerta
a mí misma me he de encontrar;
mi orgullo herido sanará
con el futuro que sin tu presencia,
esperándome está.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba