allix
Poeta fiel al portal
Feliz de saber que existes,
me levanté como todas las mañanas,
a mirar el sol matutino que danza sobre las montañas.
Estuve contemplando las nubes espumosas,
contando las burbujas de agua que en la bañera se forman.
Que hermoso fue sentir el viento sobre mi espalda,
el mismo que roza tus mejillas en las mañanas.
Esperando que el reloj acelere
tome aquella taza de te tan fría como tu corazón
tan ardiente como mi pasión.
Espere el autobús entre la niebla,
en aquel silencioso paradero
donde te vi por primera vez,
quisiera poderte ver.
Donde andarás lucero brillante.
lucero centelleante,
donde andarás destino mío,
cuéntame acerca de tus atinos.
Como un día corriente iré a clases
y luego me recluiré entre los libros
como siempre hago, por los deberes,
por los años, como siempre hago.
Y si tengo tanta suerte podré verte caminar por los pasillos,
menear tu cabello al ritmo de tus pasos,
¡que alivio tan magnífico!
Confundirte entre las gotas de lluvia,
entrecerrar mis ojos,
y buscar tu imagen entre tanta gente
es uno de mis pasatiempos,
de los tantos que tengo,
que júbilo da aquello.
Pero estoy triste,
los días que no te veo,
tus recuerdos sirven de consuelo,
pero no bastan para mantener a este corazón quieto.
La ansiedad me está matando,
es hora de que sepas que te quiero y que eres mi humano,
necesito que veas más allá de este marco,
de estos trastos,
necesito que veas mis sentimientos,
mis intenciones y sueños.
No tengas miedo,
nunca te obligaré a que me quieras,
pero por mientras necesito que sepas
que soy tu admiradora secreta.
me levanté como todas las mañanas,
a mirar el sol matutino que danza sobre las montañas.
Estuve contemplando las nubes espumosas,
contando las burbujas de agua que en la bañera se forman.
Que hermoso fue sentir el viento sobre mi espalda,
el mismo que roza tus mejillas en las mañanas.
Esperando que el reloj acelere
tome aquella taza de te tan fría como tu corazón
tan ardiente como mi pasión.
Espere el autobús entre la niebla,
en aquel silencioso paradero
donde te vi por primera vez,
quisiera poderte ver.
Donde andarás lucero brillante.
lucero centelleante,
donde andarás destino mío,
cuéntame acerca de tus atinos.
Como un día corriente iré a clases
y luego me recluiré entre los libros
como siempre hago, por los deberes,
por los años, como siempre hago.
Y si tengo tanta suerte podré verte caminar por los pasillos,
menear tu cabello al ritmo de tus pasos,
¡que alivio tan magnífico!
Confundirte entre las gotas de lluvia,
entrecerrar mis ojos,
y buscar tu imagen entre tanta gente
es uno de mis pasatiempos,
de los tantos que tengo,
que júbilo da aquello.
Pero estoy triste,
los días que no te veo,
tus recuerdos sirven de consuelo,
pero no bastan para mantener a este corazón quieto.
La ansiedad me está matando,
es hora de que sepas que te quiero y que eres mi humano,
necesito que veas más allá de este marco,
de estos trastos,
necesito que veas mis sentimientos,
mis intenciones y sueños.
No tengas miedo,
nunca te obligaré a que me quieras,
pero por mientras necesito que sepas
que soy tu admiradora secreta.
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