legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me preguntó en voz alta
si yo amaba al silencio,
si la palabra sorda
en mí tenía el eco.
Mis ojos le sonrieron
al compás de su rabia,
y respondieron sobrios
al son de las miradas:
Adoro del silencio
el tic tac de tu pecho,
que me dice de amar
el preciso momento…
Adoro del silencio
el jadear de tu aliento,
que a momentos existe,
que a ratos muere trémulo…
Adoro del silencio
el sonar de tus pasos,
que te traen a mí
para dejar tu bálsamo…
Adoro del silencio
tu lánguida pupila,
que descubrió en mi braga
la fisgona rendija…
Adoro del silencio
el chirriar de la hamaca,
que en vaivenes de dicha
lleva y devuelve el alma…
Adoro del silencio
tu voz, que cual sonata
me dice los arpegios
para endulzar el alma…
Adoro del silencio
esa mirada lánguida,
que muere en un orgasmo
y se esfuma en la nada…
Parece que se ha vuelto
adorable, el silencio…
si yo amaba al silencio,
si la palabra sorda
en mí tenía el eco.
Mis ojos le sonrieron
al compás de su rabia,
y respondieron sobrios
al son de las miradas:
Adoro del silencio
el tic tac de tu pecho,
que me dice de amar
el preciso momento…
Adoro del silencio
el jadear de tu aliento,
que a momentos existe,
que a ratos muere trémulo…
Adoro del silencio
el sonar de tus pasos,
que te traen a mí
para dejar tu bálsamo…
Adoro del silencio
tu lánguida pupila,
que descubrió en mi braga
la fisgona rendija…
Adoro del silencio
el chirriar de la hamaca,
que en vaivenes de dicha
lleva y devuelve el alma…
Adoro del silencio
tu voz, que cual sonata
me dice los arpegios
para endulzar el alma…
Adoro del silencio
esa mirada lánguida,
que muere en un orgasmo
y se esfuma en la nada…
Parece que se ha vuelto
adorable, el silencio…
Última edición:
