tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las frágiles sutilezas, los modos y las formas de vivir escapándole a la muerte.
Son parte de un sonido permeable por donde se acerca el vacío de estar
buscándonos en otros rostros.
En You tube se filtró de repente alguien hablando sobre los cuadernos negros de Heidegger
La anestesia disimulada me pega otra vez de lleno en el subconsciente,
de ahí que el entusiasmo está mal visto por aquí, entonces tendré que hundirme en el final.
En las imágenes tardías de esta vida sangrante me veo reflejado sobre el hielo.
Anoche me soñé tomando un helado de arándanos con limón. En el medio del sueño apareció
Heráclito sugiriéndome la literatura y sobretodo el universo microscópico de Borges.
y dijo estar cansado de que Dolina lo cite a cada rato con humor.
Recuerdo haberle dicho, que yo tampoco me banco
mucho a ese negro engreído.
A propósito donde estará la sonalidad de los aerolitos y el jarabe de espectros que re programó por
generación espontánea la vida misma por doquier a ciegos, locos y suicidas respectivamente.
Cada vez que alguien intenta acercarse a una zona delicada y salirse de esta realidad de mierda,
y encontrarle la vuelta a este nudo como Borges, Discepolo, Nietzsche, Foucault, el barón Biza o Sartre.
Después pienso para que si a la gente no le importa nada.
De repente se cierran los ojos y o las mentes de unos cuantos petimetres deambulantes festejantes
automáticos por ser simplemente traficantes de aire, mientras unos pocos buscan la obstrucción contundente
de la realidad continua, en la humedad nocturna de la muerte. Que es como verse parado frente a la oscuridad
refleja de un espejo simple donde uno se piensa maldito.
Es allí donde desaparezco e imagino sobre una línea de puntos, un fragmento de regocijo destrozado que ha vivido
anidado desde siempre en mi sombra dormida. Entonces espero que se adelante y me atraviese lentamente y es
cuando percibo su disolución perfecta e intento avanzar hacia los cubos invisibles que tengo de frente. Ya estas alturas
es cuando empiezo a desconfiar de mí mismo, así que regreso a mi mundo a través de cualquier tema de Pink Turns Blue
con el que espero descubrir un nuevo amanecer sombrío a punto de estallar que de seguro se desvanecerá justo frente
a los vidrios digitalizados de mi ilusión incompleta.
Son parte de un sonido permeable por donde se acerca el vacío de estar
buscándonos en otros rostros.
En You tube se filtró de repente alguien hablando sobre los cuadernos negros de Heidegger
La anestesia disimulada me pega otra vez de lleno en el subconsciente,
de ahí que el entusiasmo está mal visto por aquí, entonces tendré que hundirme en el final.
En las imágenes tardías de esta vida sangrante me veo reflejado sobre el hielo.
Anoche me soñé tomando un helado de arándanos con limón. En el medio del sueño apareció
Heráclito sugiriéndome la literatura y sobretodo el universo microscópico de Borges.
y dijo estar cansado de que Dolina lo cite a cada rato con humor.
Recuerdo haberle dicho, que yo tampoco me banco
mucho a ese negro engreído.
A propósito donde estará la sonalidad de los aerolitos y el jarabe de espectros que re programó por
generación espontánea la vida misma por doquier a ciegos, locos y suicidas respectivamente.
Cada vez que alguien intenta acercarse a una zona delicada y salirse de esta realidad de mierda,
y encontrarle la vuelta a este nudo como Borges, Discepolo, Nietzsche, Foucault, el barón Biza o Sartre.
Después pienso para que si a la gente no le importa nada.
De repente se cierran los ojos y o las mentes de unos cuantos petimetres deambulantes festejantes
automáticos por ser simplemente traficantes de aire, mientras unos pocos buscan la obstrucción contundente
de la realidad continua, en la humedad nocturna de la muerte. Que es como verse parado frente a la oscuridad
refleja de un espejo simple donde uno se piensa maldito.
Es allí donde desaparezco e imagino sobre una línea de puntos, un fragmento de regocijo destrozado que ha vivido
anidado desde siempre en mi sombra dormida. Entonces espero que se adelante y me atraviese lentamente y es
cuando percibo su disolución perfecta e intento avanzar hacia los cubos invisibles que tengo de frente. Ya estas alturas
es cuando empiezo a desconfiar de mí mismo, así que regreso a mi mundo a través de cualquier tema de Pink Turns Blue
con el que espero descubrir un nuevo amanecer sombrío a punto de estallar que de seguro se desvanecerá justo frente
a los vidrios digitalizados de mi ilusión incompleta.