Martín Renán
Poeta adicto al portal
Puesto que escribo de madrugada
el mal hábito,
de costumbre reconozco mis defectos,
no dormir pesa más
oiré el caos de mis noches
amnésico,
y de vigilia mi mundo,
y palabra por palabra a pulso el vacío existe.
En todas salvo en una, la salida tiene precio de jornalero.
Entonces,
Atraparé intrusos, y el renglón inesperado
en mi escritorio
desde un reloj inmenso en la pared,
atranco la luz y el portón de la imaginación.
De silencios y a caminar de recuerdos
obro en la conocida dimensión,
que de oscuridad mi nombre
otra sombra, estigma, arrastrándome una cruz.
No olvido el amateur que soy en este oficio.
el mal hábito,
de costumbre reconozco mis defectos,
no dormir pesa más
oiré el caos de mis noches
amnésico,
y de vigilia mi mundo,
y palabra por palabra a pulso el vacío existe.
En todas salvo en una, la salida tiene precio de jornalero.
Entonces,
Atraparé intrusos, y el renglón inesperado
en mi escritorio
desde un reloj inmenso en la pared,
atranco la luz y el portón de la imaginación.
De silencios y a caminar de recuerdos
obro en la conocida dimensión,
que de oscuridad mi nombre
otra sombra, estigma, arrastrándome una cruz.
No olvido el amateur que soy en este oficio.