Gentleman
Poeta adicto al portal
Afónico
Mi voz, cansada del silencio espeso,
navega entre acordes de guitarra hueca,
musita entre cuerdas de violín excelso
erótico canto de suave florilegio.
Sueña loca que el silencio la contagia,
que la rima dulce en bemoles se destroza;
que la pausa blanda en susurros se acompasa
destrozando impía su nota estrepitosa.
Llora y se escucha a hurtadillas,
no quiere de nadie ser oída,
ensordece su canto en las notillas
y seduce con espasmo en redondillas.
Se duele de que nadie la escuchara
pregonando en querella su rencilla,
cuando aquellos a quien antes acunara
le destruyen con escarnio su cuartilla.
Ya no siente el apego a la batuta
de quien fuera compás de su armonía,
del que hiciera su propia partitura
muy afín a su grácil sinfonía.
Se va, mi voz se va,
por caminos de silencio, desterrada,
con su cuerda vocal amoratada,
con su triste melodía; ya se va.
Gentleman-Viribala
Copyright©
Mi voz, cansada del silencio espeso,
navega entre acordes de guitarra hueca,
musita entre cuerdas de violín excelso
erótico canto de suave florilegio.
Sueña loca que el silencio la contagia,
que la rima dulce en bemoles se destroza;
que la pausa blanda en susurros se acompasa
destrozando impía su nota estrepitosa.
Llora y se escucha a hurtadillas,
no quiere de nadie ser oída,
ensordece su canto en las notillas
y seduce con espasmo en redondillas.
Se duele de que nadie la escuchara
pregonando en querella su rencilla,
cuando aquellos a quien antes acunara
le destruyen con escarnio su cuartilla.
Ya no siente el apego a la batuta
de quien fuera compás de su armonía,
del que hiciera su propia partitura
muy afín a su grácil sinfonía.
Se va, mi voz se va,
por caminos de silencio, desterrada,
con su cuerda vocal amoratada,
con su triste melodía; ya se va.
Gentleman-Viribala
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