Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
El reloj duerme la inútil lágrima.
El nacimiento de un río independiente llena de vida el tiempo parentesiado.
El estuario del miedo recupera la odisea del explorador.
La edad curte el cuajo del soñador.
Tu huella nos da forma de voluntariedad en el sorteo de la valentía.
La suerte es una vulgar recompensa prostituida por el deseo inalcanzable de la inconformidad.
Los dedos son cuerdas recortadas en el abocetado dibujo de la vida, donde el dibujante diseña sus títeres
para escenarios llenos de nudos.
El himen de la noche oculta con brevedad la máscara que el día
se pone en el carnaval de la metamorfosis, donde se pelea
con la sutura de la virginidad
de cada ocaso.
La belleza es inmortal en cualquier ventana al precipicio.
Reservados todos los derechos©
El nacimiento de un río independiente llena de vida el tiempo parentesiado.
El estuario del miedo recupera la odisea del explorador.
La edad curte el cuajo del soñador.
Tu huella nos da forma de voluntariedad en el sorteo de la valentía.
La suerte es una vulgar recompensa prostituida por el deseo inalcanzable de la inconformidad.
Los dedos son cuerdas recortadas en el abocetado dibujo de la vida, donde el dibujante diseña sus títeres
para escenarios llenos de nudos.
El himen de la noche oculta con brevedad la máscara que el día
se pone en el carnaval de la metamorfosis, donde se pelea
con la sutura de la virginidad
de cada ocaso.
La belleza es inmortal en cualquier ventana al precipicio.
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