Miguel Mercurio
Poeta recién llegado
Impaciente y decidida
afuera la vida avanza,
mas dentro de las fronteras
de mi casa vieja y ajada
no hay alegría ni bullicio;
sólo silencio en las salas
de estrechos muros que visten
con sus telas las arañas.
A mi hogar no llega el sol,
fiel escudero del alba,
y un gris rocío de muerte
se asoma por mis ventanas.
Se acuesta un vacío inmenso
al otro lado en la cama,
pretérito edén florido
hoy campo de fría escarcha.
Efímera e inexorable
afuera la vida pasa,
mas dentro de la penuria,
prisión sombría del alma,
sueña deseoso el reo
con que tiene verdes alas
para huir entre las grietas
de esta casa abandonada.
afuera la vida avanza,
mas dentro de las fronteras
de mi casa vieja y ajada
no hay alegría ni bullicio;
sólo silencio en las salas
de estrechos muros que visten
con sus telas las arañas.
A mi hogar no llega el sol,
fiel escudero del alba,
y un gris rocío de muerte
se asoma por mis ventanas.
Se acuesta un vacío inmenso
al otro lado en la cama,
pretérito edén florido
hoy campo de fría escarcha.
Efímera e inexorable
afuera la vida pasa,
mas dentro de la penuria,
prisión sombría del alma,
sueña deseoso el reo
con que tiene verdes alas
para huir entre las grietas
de esta casa abandonada.