victolman
Poeta asiduo al portal
Agonía
¡Pobre corazón!...
ya más, no aguanta
cargado de un indescifrable lamento
vas soportando este cruel tormento,
y una terrible locura
que silente se levanta.
Iracundo destroza a los sentimientos
aplastando a un amor encarcelado,
azote indomable de gélidos vientos,
oscuridad perpetua del mismo hado.
Desquiciado vas recorriendo por leguas
en infiel maratónica incertidumbre,
un alma que yace en la podredumbre
haciendo caso omiso a las treguas.
Respirar tranquilidad ya no puede
estrujante asfixia en toda su alma,
a su tenue soledad todo le sucede,
vil anhelo disfrazado
en una repudiada calma.
Esquivar a las saetas de la muerte
se le ha hecho ¡Ya!... una costumbre,
destinado a seguir su precaria suerte
hasta los confines,
de una negra cumbre.
Cuan deleitosa reposa la desespera,
en los naufragios de su mente,
dar solución a su vida quisiera
orando a Dios que le sea clemente.
Un perdón una salida
una paz, aún no entendida
un amor diferente
(victolman)
¡Pobre corazón!...
ya más, no aguanta
cargado de un indescifrable lamento
vas soportando este cruel tormento,
y una terrible locura
que silente se levanta.
Iracundo destroza a los sentimientos
aplastando a un amor encarcelado,
azote indomable de gélidos vientos,
oscuridad perpetua del mismo hado.
Desquiciado vas recorriendo por leguas
en infiel maratónica incertidumbre,
un alma que yace en la podredumbre
haciendo caso omiso a las treguas.
Respirar tranquilidad ya no puede
estrujante asfixia en toda su alma,
a su tenue soledad todo le sucede,
vil anhelo disfrazado
en una repudiada calma.
Esquivar a las saetas de la muerte
se le ha hecho ¡Ya!... una costumbre,
destinado a seguir su precaria suerte
hasta los confines,
de una negra cumbre.
Cuan deleitosa reposa la desespera,
en los naufragios de su mente,
dar solución a su vida quisiera
orando a Dios que le sea clemente.
Un perdón una salida
una paz, aún no entendida
un amor diferente
(victolman)