Pasajero de barro
Poeta recién llegado
Cuánta agua de lluvia
se ha derramado en tu cama,
pura, de cosecha
de televisores.
Arde la alameda,
buscas en tu infancia,
el hechizo que contrarresta
todas las decepciones.
Vino de reserva
y cartones de revancha.
No hay en la mirada
más que suposiciones.
Todo lo que sube,
todo lo que baja,
forma parte
de las comunicaciones.
Yo te até primero
a mi angustia amarga.
La conciencia sepia
de las relaciones.
Pasó el cielo gris
y la noche más larga.
Moratorias de besos
para los deudores.
Cuánta agua de lluvia
para lavar tu cara.
Cuánto de tu risa
para escribir canciones.
Y unos se dibujan
dragones en la espalda.
Yo planto en mi pecho
una de tus flores.
Nunca en mi huída
de ave asustada
pretendí coser mis sueños
a tus telas.
Hoy te veo claro
me enfrento al poniente.
Para recorrer la línea
de tus huellas.
Hoy se ha despertado tras una noche horrible. Todavía estoy lejos para darle un abrazo y por eso le he escrito esta poesía.
se ha derramado en tu cama,
pura, de cosecha
de televisores.
Arde la alameda,
buscas en tu infancia,
el hechizo que contrarresta
todas las decepciones.
Vino de reserva
y cartones de revancha.
No hay en la mirada
más que suposiciones.
Todo lo que sube,
todo lo que baja,
forma parte
de las comunicaciones.
Yo te até primero
a mi angustia amarga.
La conciencia sepia
de las relaciones.
Pasó el cielo gris
y la noche más larga.
Moratorias de besos
para los deudores.
Cuánta agua de lluvia
para lavar tu cara.
Cuánto de tu risa
para escribir canciones.
Y unos se dibujan
dragones en la espalda.
Yo planto en mi pecho
una de tus flores.
Nunca en mi huída
de ave asustada
pretendí coser mis sueños
a tus telas.
Hoy te veo claro
me enfrento al poniente.
Para recorrer la línea
de tus huellas.
Hoy se ha despertado tras una noche horrible. Todavía estoy lejos para darle un abrazo y por eso le he escrito esta poesía.