Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
La arena huele a lluvia,
a agua lluvia.
Un olor de recuerdos y de vivencias,
aquellas que se viene a mi memoria
cuando las alas de la lluvia
me dejan vivir su magia.
El ambiente huele a lluvia,
a agua lluvia se avecina por los truenos ya casi cercanos.
Ese frío delicioso que hiela la piel
y sugiere un desplegar del sentido
para entender que se debe
respirar su aire.
Las plantas huelen a lluvia,
a agua lluvia,
sobre todo porque la natura sabe
cuando debe festejar
el agua que cae gloriosa del cielo.
Las casas con techo de paja de mi pueblo
huelen a lluvia,
a agua lluvia.
Y la vida se detiene en la calles
para dar paso a la vida en el agua.
Mi piel,
huele a lluvia,
a agua luvia.
Porque salgo a correr y a saltar por los charcos,
festejando sentir
las gotas de agua que bañan mi cuerpo
y entonces mirar alto al cielo
con mis ojos de agua lluvia
mientras recojo mi pelo.
a agua lluvia.
Un olor de recuerdos y de vivencias,
aquellas que se viene a mi memoria
cuando las alas de la lluvia
me dejan vivir su magia.
El ambiente huele a lluvia,
a agua lluvia se avecina por los truenos ya casi cercanos.
Ese frío delicioso que hiela la piel
y sugiere un desplegar del sentido
para entender que se debe
respirar su aire.
Las plantas huelen a lluvia,
a agua lluvia,
sobre todo porque la natura sabe
cuando debe festejar
el agua que cae gloriosa del cielo.
Las casas con techo de paja de mi pueblo
huelen a lluvia,
a agua lluvia.
Y la vida se detiene en la calles
para dar paso a la vida en el agua.
Mi piel,
huele a lluvia,
a agua luvia.
Porque salgo a correr y a saltar por los charcos,
festejando sentir
las gotas de agua que bañan mi cuerpo
y entonces mirar alto al cielo
con mis ojos de agua lluvia
mientras recojo mi pelo.
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