Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
nos están creciendo, ave de mi sueños,
los olvidos la mesa la cama,
el trecho entre café y café
y los silencios que gritan al leer el diario,
las cosas que nos disgustaban
y que ahora se hacen de tal forma cotidianas
que ya no vale la pena hacerles la gala
de los sortilegios de buenaventura,
crecen las paredes de la enredadera
y las buganvilias: las distancias,
nos está creciendo sin delicadeza la lectura
de la letra muerta en los espacios que otrora
usábamos para los besos, las llamadas,
los suspiros y el cuerpo a cuerpo entre los brazos,
está creciendo la añoranza del tú y yo de otros tiempos,
las noches con la vista fija en el techo,
los finales con un sólo punto sin reconciliaciones
que ahora saben a sal con aguan de los ojos en la almohada,
qué derrota es esta, cristal de mi mirada,
que nos crecen y crece como viento
de aleteo de golondrinas extraviadas en invierno,
nos están creciendo alas mientras la vida
se nos va como agua por los ojos.
2.8.11 en una tarde que se siente como otra tarde, como otra bruma, como si la soledad se anidara en la parte izquierda del nido que le guardo.
los olvidos la mesa la cama,
el trecho entre café y café
y los silencios que gritan al leer el diario,
las cosas que nos disgustaban
y que ahora se hacen de tal forma cotidianas
que ya no vale la pena hacerles la gala
de los sortilegios de buenaventura,
crecen las paredes de la enredadera
y las buganvilias: las distancias,
nos está creciendo sin delicadeza la lectura
de la letra muerta en los espacios que otrora
usábamos para los besos, las llamadas,
los suspiros y el cuerpo a cuerpo entre los brazos,
está creciendo la añoranza del tú y yo de otros tiempos,
las noches con la vista fija en el techo,
los finales con un sólo punto sin reconciliaciones
que ahora saben a sal con aguan de los ojos en la almohada,
qué derrota es esta, cristal de mi mirada,
que nos crecen y crece como viento
de aleteo de golondrinas extraviadas en invierno,
nos están creciendo alas mientras la vida
se nos va como agua por los ojos.
2.8.11 en una tarde que se siente como otra tarde, como otra bruma, como si la soledad se anidara en la parte izquierda del nido que le guardo.
Nota 2. Y entonces, en un arrebato de desamor el azúcar le dijo al café; a tu lado mi vida es amarga.
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