Pablo walfisch
Pablo walfisch
Con el agua al cuello me desperté aquella vez que dejamos de ver.
Mientras la lluvia dibuja lágrimas en los ventanales que miran hacia la soledad.
Soledad que se desdibuja cuando el espejo mira.
Misteriosa compañía.
Deja huellas que se evaporan.
Un solo insomnio.
Es el sol que seca las paredes.
Es un momento desconocido, un momento casi cruel, ese que hace que se hunda y vea la superficie con los pies en el fondo.
Ver las luces distorsionadas desde abajo mientras sucede.
Esa mano nos rescata y no pide nada y no es nuestra.
Flota sin respirar.
Y vemos emerger los sueños.
Mientras la lluvia dibuja lágrimas en los ventanales que miran hacia la soledad.
Soledad que se desdibuja cuando el espejo mira.
Misteriosa compañía.
Deja huellas que se evaporan.
Un solo insomnio.
Es el sol que seca las paredes.
Es un momento desconocido, un momento casi cruel, ese que hace que se hunda y vea la superficie con los pies en el fondo.
Ver las luces distorsionadas desde abajo mientras sucede.
Esa mano nos rescata y no pide nada y no es nuestra.
Flota sin respirar.
Y vemos emerger los sueños.