Cris Cam
Poeta adicto al portal
Aguas inquietas
Es cierto...
Mis aguas ya no caen turbulentas.
Arrastrando piedras.
Desbordando cauces.
Rompiendo muelles.
Borboteando espumas.
Pero tampoco
se pudren de ciénagas.
Quietudes congeladas.
Superficies espejas.
Sorbo de pájaros.
Vahos de nieblas.
Tienen aún tránsitos de orillas.
Vórtices de remansos.
Caudales de ahogos.
Ansias de canoas.
Así, es niña.
No podré saltar desde el acantilado,
buscando tu cuenco cada mañana.
Y tampoco, señora, esperar,
ocasiones para alguna inundación.
Sin embargo...
Sin embargo, mujer,
te daré todas mis aguas,
para que te bañes en ellas,
cuantas veces quieras.
Es cierto...
Mis aguas ya no caen turbulentas.
Arrastrando piedras.
Desbordando cauces.
Rompiendo muelles.
Borboteando espumas.
Pero tampoco
se pudren de ciénagas.
Quietudes congeladas.
Superficies espejas.
Sorbo de pájaros.
Vahos de nieblas.
Tienen aún tránsitos de orillas.
Vórtices de remansos.
Caudales de ahogos.
Ansias de canoas.
Así, es niña.
No podré saltar desde el acantilado,
buscando tu cuenco cada mañana.
Y tampoco, señora, esperar,
ocasiones para alguna inundación.
Sin embargo...
Sin embargo, mujer,
te daré todas mis aguas,
para que te bañes en ellas,
cuantas veces quieras.