Hotarubi
Poeta recién llegado
Tus costillas son el pebetero
donde mis palabras como humo de incienso
se entrelazan, siendo glicina
que invaden tus entrañas,
floreciendo en tu sistema límbico.
Esqueleto de cerámica
que sujetan los pétalos aterciopelados
de un origen que se blinda,
no se puede huir de un pensamiento
no se puede volver atrás.
Perfume de jazmín en tu carótida
y clavículas como ramas,
donde se posan unas mariposas
a esperar como planta carnívora
la ingenua sinapsis que ejerce
la presión del aguijón de la primavera.
Siendo el dolor, el orgasmo de la existencia,
el calambre del propósito de un ósculo.
Siendo las cenizas de ese ave
que cayó como hoja marchita
el humus para una nueva vida,
que crece sin contemplar que antes de él
hubo otra historia.
donde mis palabras como humo de incienso
se entrelazan, siendo glicina
que invaden tus entrañas,
floreciendo en tu sistema límbico.
Esqueleto de cerámica
que sujetan los pétalos aterciopelados
de un origen que se blinda,
no se puede huir de un pensamiento
no se puede volver atrás.
Perfume de jazmín en tu carótida
y clavículas como ramas,
donde se posan unas mariposas
a esperar como planta carnívora
la ingenua sinapsis que ejerce
la presión del aguijón de la primavera.
Siendo el dolor, el orgasmo de la existencia,
el calambre del propósito de un ósculo.
Siendo las cenizas de ese ave
que cayó como hoja marchita
el humus para una nueva vida,
que crece sin contemplar que antes de él
hubo otra historia.
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