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Aguijón de la primavera.

Hotarubi

Poeta recién llegado
Tus costillas son el pebetero
donde mis palabras como humo de incienso
se entrelazan, siendo glicina
que invaden tus entrañas,
floreciendo en tu sistema límbico.

Esqueleto de cerámica
que sujetan los pétalos aterciopelados
de un origen que se blinda,
no se puede huir de un pensamiento
no se puede volver atrás.

Perfume de jazmín en tu carótida
y clavículas como ramas,
donde se posan unas mariposas
a esperar como planta carnívora
la ingenua sinapsis que ejerce
la presión del aguijón de la primavera.

Siendo el dolor, el orgasmo de la existencia,
el calambre del propósito de un ósculo.
Siendo las cenizas de ese ave
que cayó como hoja marchita
el humus para una nueva vida,
que crece sin contemplar que antes de él
hubo otra historia.

 
Última edición:
Un escenario que se vuelve historia, donde los actores resultan parte del decorado.
Tanto pesa lo hecho, que lo pendiente llega marcado.

Es llamativo como se orilla este tema a lo gótico más que a lo melancólico.
En términos generales la melancolía tiende a endulsar, a darle brillo al pasado.
Mientras que la visión gótica tiende a oscurecer el pasado.

Es un poema sugerente y enigmático.

Gracias por acercarnos, a la orilla de la niebla que baja de las montañas.
 
Un escenario que se vuelve historia, donde los actores resultan parte del decorado.
Tanto pesa lo hecho, que lo pendiente llega marcado.

Es llamativo como se orilla este tema a lo gótico más que a lo melancólico.
En términos generales la melancolía tiende a endulsar, a darle brillo al pasado.
Mientras que la visión gótica tiende a oscurecer el pasado.

Es un poema sugerente y enigmático.

Gracias por acercarnos, a la orilla de la niebla que baja de las montañas.

El pasado siempre nos marca y como el kintsugi, las cicatrices de esas historias a veces nos embellecen. Nos dotan de personalidad.
Pero a su vez, hay que saber dónde termina un capítulo y dónde comienza otro.

Gracias a ti, dragon, por atravesar mis cavilaciones.
Un saludo.
 
Tus costillas son el pebetero
donde mis palabras como humo de incienso
se entrelazan, siendo glicina
que invaden tus entrañas,
floreciendo en tu sistema límbico.

Esqueleto de cerámica
que sujetan los pétalos aterciopelados
de un origen que se blinda,
no se puede huir de un pensamiento
no se puede volver atrás.

Perfume de jazmín en tu carótida
y clavículas como ramas,
donde se posan unas mariposas
a esperar como planta carnívora
la ingenua sinapsis que ejerce
la presión del aguijón de la primavera.

Siendo el dolor, el orgasmo de la existencia,
el calambre del propósito de un ósculo.
Siendo las cenizas de ese ave
que cayó como hoja marchita
el humus para una nueva vida,
que crece sin contemplar que antes de él
hubo otra historia.



Lo leí varias veces para disfrutar esa secuencia de imágenes entrelazadas y muy bien organizadas que deja tu entrega. Desde el primer verso hasta el último, no lo recita la voz, sino la imaginación.
Desde el principio de todo: la costilla hasta el cerebro emocional, "la primavera" (y todo lo que simboliza) se trepa, expande y florece, se entierra y se alimenta, escarba incluso lo "blindado" hasta que el "veneno dosificado" llegue a su objetivo: despertar sentidos y sentimientos.

[Jazmín, mariposas, abejas; me traen recuerdos y motivaciones].

El ave fénix renace de sus cenizas, al igual que el amor que nunca acaba su ciclo.


Me ha encantado!
 
Última edición por un moderador:
Lo leí varias veces para disfrutar esa secuencia de imágenes entrelazadas y muy bien organizadas que deja tu entrega. Desde el primer verso hasta el último, no lo recita la voz, sino la imaginación.
Desde el principio de todo: la costilla hasta el cerebro emocional, "la primavera" (y todo lo que simboliza) se trepa, expande y florece, se entierra y se alimenta, escarba incluso lo "blindado" hasta que el "veneno dosificado" llegue a su objetivo: despertar sentidos y sentimientos.

[Jazmín, mariposas, abejas; me traen recuerdos y motivaciones].

El ave fénix renace de sus cenizas, al igual que el amor que nunca acaba su ciclo.


Me ha encantado!

Hay una frase de Munch, pintor expresionista, que dice: "De mi cuerpo descompuesto crecerán flores, y yo estaré en ellas; eso es eternidad"
Siempre me ha gustado, siempre la tengo presente, porque estamos viviendo en una esfera que nunca deja de girar y somos parte de ese todo.
Intenté desarrollar ese pensamiento en este poema, porque forma parte de mi filosofía.
Al final quedó así, espero haber hecho justicia y no haber afeado una cita tan intensa y bonita.
Yo no sé si de mi cuerpo crecerán flores o tréboles o mala hierba, pero seguiré formando parte del ciclo.

Gracias Karma por leerlo y sentirlo.
 
Aguijón de primavera. Desde el titulo es bello, habilitas dicotomía, existencia y fractura. Es un gusto disfrutar de esas imágenes y significantes

y bueno, el placer es una mariposa que siempre emula su primera forma.

un placer leerte poeta.
saludos.


Gracias Sasha, un gusto leer tu interpretación, me alegro que las imágenes sean de tu agrado y las disfrutes, la naturaleza y el cuerpo humano siempre invita a imaginar y crear.

Un saludo!
 
Hotarubi, friend,
aunque no hay poesía como la tuya y aunque estés más allá de mi simple pensar poético, sin embargo, me induces a olvidar por un momento mi solemne proceso rústico. Debo admitir que cada frase tuya es un fuerte rayo, que examino cada palabra y me doy cuenta que muchas, por cosas de la vida, me han eludido. Bueno, cuando te leo elevo mi pensar hacia el horizonte - lugar donde recibo una mayor parte de mis calorías poéticas – para recoger y ofrecerte este humilde comentario. Me inclino ante tu hermosa poesía..

Saludos y un beso a la salida del sol, o asi no salga...!

Fidel Guerra.
 
Tus costillas son el pebetero
donde mis palabras como humo de incienso
se entrelazan, siendo glicina
que invaden tus entrañas,
floreciendo en tu sistema límbico.

Esqueleto de cerámica
que sujetan los pétalos aterciopelados
de un origen que se blinda,
no se puede huir de un pensamiento
no se puede volver atrás.

Perfume de jazmín en tu carótida
y clavículas como ramas,
donde se posan unas mariposas
a esperar como planta carnívora
la ingenua sinapsis que ejerce
la presión del aguijón de la primavera.

Siendo el dolor, el orgasmo de la existencia,
el calambre del propósito de un ósculo.
Siendo las cenizas de ese ave
que cayó como hoja marchita
el humus para una nueva vida,
que crece sin contemplar que antes de él
hubo otra historia.

Me recomendaron leerte, compañera Horatubi, y vaya que lo agradezco. No es solo el despliegue de recursos asombrosos, sino ese "no sé qué" que tiene el buen arte que adentra hasta los huesos e se inflama carne y revienta en espíritu.
Gracias por acercarnos tus textos tan generosamente.
Mis respetuosos saludos.
 
Me recomendaron leerte, compañera Horatubi, y vaya que lo agradezco. No es solo el despliegue de recursos asombrosos, sino ese "no sé qué" que tiene el buen arte que adentra hasta los huesos e se inflama carne y revienta en espíritu.
Gracias por acercarnos tus textos tan generosamente.
Mis respetuosos saludos.

Gracias Pedro, no me creo capaz de hacer sentir algo tan importante, pero me alegro que sea así. Llevo poco escribiendo de esta manera y que guste tanto hace que coja confianza en mí.
Por cierto, si se puede saber, ¿quién te recomendó que me leyeras?

Un saludo.
 

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