HERNANC
Poeta recién llegado
Luis Anibal Hernandez Cruz
Si no conociste a mi hermano,
Luis Aníbal le nombraron,
Podía ser tu gran amigo,
aunque pareciera serio,
No me dejaran mentir,
aquellas que a él lo amaron.
Que él fue sincero e intenso,
salvo mejor criterio.
De joven cuidaba su físico,
a diario sus ejercicios
Le gustaba, sin embargo,
que admiraran su intelecto,
Su humildad y su honradez
eran sus mejores vicios,
Pero siempre fue su familia,
su más preciado proyecto.
Adoraba leer libros,
igual que inventar historias,
Tenía un humor irónico,
que te mataba de risas,
Se reía de si mismo,
de sus locuras y glorias.
Pero si querías ser escuchado,
en su vida no había prisas.
Disculpaba los errores
y defectos en los demás,
Siempre dispuesto a atender
y entender tus razones,
“Quizás es que no pudo”, me decía,
¡hay situaciones extremas!
Mientras para mi era obvio,
que eran mañas de traiciones.
En el trabajo, exageraba,
el sentido del deber,
Desvelado y hasta enfermo,
no podía faltar un día,
Peritos de compañeros,
no lo podían vencer,
Contabilidad no era el don,
honradez era que había.
Un día metió un golazo,
en su misma portería,
Águila veloz le apodaban,
era un partido crucial
Pues si nadie lograba un gol,
el daría la alegría,
Lo siguieron largo rato,
para darle su merecido,
Pero si no era águila,
lo de veloz no era casual.
Cuando de este que les escribe,
estudiar era ilusión,
Hay casa y comida dijo,
Dora la hermana mayor
Que yo doy lo que haga falta,
grito Luis del corazón,
No podre pagar jamás,
semejante demostración de amor.
Hernanc 13 abril, aun año de fallecimiento
Si no conociste a mi hermano,
Luis Aníbal le nombraron,
Podía ser tu gran amigo,
aunque pareciera serio,
No me dejaran mentir,
aquellas que a él lo amaron.
Que él fue sincero e intenso,
salvo mejor criterio.
De joven cuidaba su físico,
a diario sus ejercicios
Le gustaba, sin embargo,
que admiraran su intelecto,
Su humildad y su honradez
eran sus mejores vicios,
Pero siempre fue su familia,
su más preciado proyecto.
Adoraba leer libros,
igual que inventar historias,
Tenía un humor irónico,
que te mataba de risas,
Se reía de si mismo,
de sus locuras y glorias.
Pero si querías ser escuchado,
en su vida no había prisas.
Disculpaba los errores
y defectos en los demás,
Siempre dispuesto a atender
y entender tus razones,
“Quizás es que no pudo”, me decía,
¡hay situaciones extremas!
Mientras para mi era obvio,
que eran mañas de traiciones.
En el trabajo, exageraba,
el sentido del deber,
Desvelado y hasta enfermo,
no podía faltar un día,
Peritos de compañeros,
no lo podían vencer,
Contabilidad no era el don,
honradez era que había.
Un día metió un golazo,
en su misma portería,
Águila veloz le apodaban,
era un partido crucial
Pues si nadie lograba un gol,
el daría la alegría,
Lo siguieron largo rato,
para darle su merecido,
Pero si no era águila,
lo de veloz no era casual.
Cuando de este que les escribe,
estudiar era ilusión,
Hay casa y comida dijo,
Dora la hermana mayor
Que yo doy lo que haga falta,
grito Luis del corazón,
No podre pagar jamás,
semejante demostración de amor.
Hernanc 13 abril, aun año de fallecimiento