DIEGO
Poeta adicto al portal
El humo es como el amor, complace e intoxica al mismo tiempo.
Ella se llamaba como muchas otras y vino a visitarme, a darme cuatro horas de su cuerpo.
Vino a venirse conmigo dentro.
Tenía ojos claros, nariz grande, largo cabello.
Reímos en el taxi, compramos dos camisas, pedí un cuarto con balcón y fue lento, fue nuevo, fue la forma en que todo desapareció.
Yo, novato experto en mujeres invisibles, la vi arquear la espalda y sonreír al encontrar el punto exacto, el ritmo correcto, la delgada línea roja.
Y adiós al cuerpo, adiós.
Y bienvenido de nuevo, lleno de amor.
De humo y de amor.
Ella se llamaba como muchas otras y vino a visitarme, a darme cuatro horas de su cuerpo.
Vino a venirse conmigo dentro.
Tenía ojos claros, nariz grande, largo cabello.
Reímos en el taxi, compramos dos camisas, pedí un cuarto con balcón y fue lento, fue nuevo, fue la forma en que todo desapareció.
Yo, novato experto en mujeres invisibles, la vi arquear la espalda y sonreír al encontrar el punto exacto, el ritmo correcto, la delgada línea roja.
Y adiós al cuerpo, adiós.
Y bienvenido de nuevo, lleno de amor.
De humo y de amor.
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