manuelo
Poeta fiel al portal
Ah malditos mosquitos puñeteros,
con mis nobles espadas ¡aquí os espero!.
Con mi Colada, pues no hay nadie más ducho
ni más hábil, ni fuerte, ni certero,
de un golpe justiciero mataría a muchos;
y con mi Tizona os haría picadillo.
Corta, aunque dura, sería la batalla
de estocadas en vuestro colodrillo.
Mas abusar no quiero. ¡Rendíos!
Si no lo hacéis es que ¡no me conocéis!.
¡Rendíos os digo, u os reduzco a la nada!
Así me gusta; y aunque no merezcáis
cosa distinta a la mayor condena,
estáis de suerte, será menor la pena
y en vez de una terrible muerte,
como mi alma es piadosa, buena
y sufrida, amén como ninguna,
voy a cambiar vuestro justo castigo,
por una fumigación, que será plena
aún más allá del horizonte fugitivo.
con mis nobles espadas ¡aquí os espero!.
Con mi Colada, pues no hay nadie más ducho
ni más hábil, ni fuerte, ni certero,
de un golpe justiciero mataría a muchos;
y con mi Tizona os haría picadillo.
Corta, aunque dura, sería la batalla
de estocadas en vuestro colodrillo.
Mas abusar no quiero. ¡Rendíos!
Si no lo hacéis es que ¡no me conocéis!.
¡Rendíos os digo, u os reduzco a la nada!
Así me gusta; y aunque no merezcáis
cosa distinta a la mayor condena,
estáis de suerte, será menor la pena
y en vez de una terrible muerte,
como mi alma es piadosa, buena
y sufrida, amén como ninguna,
voy a cambiar vuestro justo castigo,
por una fumigación, que será plena
aún más allá del horizonte fugitivo.
Última edición: