Trinity
Vampiro.
No puedo impedirlo,
es como la lluvia, cayendo a su antojo
saboreando nuestros rostros con ternura
o devorando nuestras almas sin dudar.
¿Cuántas noches han sido?
¿Cuántos sentimientos se han inmiscuido con mis sueños?
Inevitable, inmutable...
La naturaleza de esta caja de hierro
destinada a ser corroída por la misma lluvia putrefacta
hasta llegar a cada uno de nosotros,
encerrados en un recuadro
perdidos entre las luces y el bullicio de la existencia.
¡No puedo tolerarlo!
Arde, arde, arde
¡Quema! ¡Lo quema todo!
La piel,
las expectativas, las posibilidades, la verdad...
Quema, quema, quema... ¡Quema!
El agua se desliza por la hendija: gotea
absorbe los ápices de cordura.
Inevitable, inmutable...
Llueve,
tanto adentro como afuera hace igual de frío,
y huele a óxido.
La naturaleza de hierro de esta caja,
su propia condena,
alimento para esta tormenta que no tiene final.
Pero no puedo impedirlo,
nadie puede.
No puede evitarse que llueva
y nos aherrumbremos.
es como la lluvia, cayendo a su antojo
saboreando nuestros rostros con ternura
o devorando nuestras almas sin dudar.
¿Cuántas noches han sido?
¿Cuántos sentimientos se han inmiscuido con mis sueños?
Inevitable, inmutable...
La naturaleza de esta caja de hierro
destinada a ser corroída por la misma lluvia putrefacta
hasta llegar a cada uno de nosotros,
encerrados en un recuadro
perdidos entre las luces y el bullicio de la existencia.
¡No puedo tolerarlo!
Arde, arde, arde
¡Quema! ¡Lo quema todo!
La piel,
las expectativas, las posibilidades, la verdad...
Quema, quema, quema... ¡Quema!
El agua se desliza por la hendija: gotea
absorbe los ápices de cordura.
Inevitable, inmutable...
Llueve,
tanto adentro como afuera hace igual de frío,
y huele a óxido.
La naturaleza de hierro de esta caja,
su propia condena,
alimento para esta tormenta que no tiene final.
Pero no puedo impedirlo,
nadie puede.
No puede evitarse que llueva
y nos aherrumbremos.
Última edición: