El angel RENE
Poeta adicto al portal
En lo más obtuso de la mañana,
en lo más cercano a la hora de la entrada
¡Ahí te quiero! ¡Ahí amo tu cascada!
Ahí besa tu cuello mi alma enamorada.
Tres para las ocho y beso tu mejilla sonrojada
y bebo tus labios como flor de lavanda
y respiro tu respiración cada mañana,
aspira tu esencia, mi alma enamorada,
me emociona ver tu mano acariciada
por mi mano que queda casi extasiada
y es que mi razón no está equivocada;
en estar esperándote cada nueva alborada.
Quisiera tener tu vida, tu inocencia ya antes robada
y consentirla como no estás tú acostumbrada,
regalarte mis caricias, que quedes estremecida,
que olvides el pasado donde quedaste lastimada
y empieces de nuevo sin temor a estar equivocada.
¡Ah! ¡La magia con que me llena tu mirada!
¡Ahí te quiero! ¡Ahí amo tu mirada!
¡Ah! ¡Tu sonrisa llega a mi mente enmarañada!
Y me acoges en tus senos dulces como tímidas
palomas blancas en mis brazos enredadas.
¡Ahí te quiero! ¡Ahí amo tu figura contorneada!
Esas curvas de tus finas caderas reposadas
y tu vientre que poco a poco me hace una llamada
a darte ternura como nunca has estado imaginada,
¡Ahí te quiero! ¡Ahí amo tu parte escondida!
Esa parte que está latente y resguardada,
que escondes con pudor y siempre recatada.
¡Ahí te quiero! ¡Ahí amo tus manos suavizadas!
que causan embeleso a mi alma atormentada.
¡Ahí te quiero! ¡Ahí te amo, siempre de mañana!
Siempre de ocho a ocho... y de mañana en mañana.
El ángel RENÉ
en lo más cercano a la hora de la entrada
¡Ahí te quiero! ¡Ahí amo tu cascada!
Ahí besa tu cuello mi alma enamorada.
Tres para las ocho y beso tu mejilla sonrojada
y bebo tus labios como flor de lavanda
y respiro tu respiración cada mañana,
aspira tu esencia, mi alma enamorada,
me emociona ver tu mano acariciada
por mi mano que queda casi extasiada
y es que mi razón no está equivocada;
en estar esperándote cada nueva alborada.
Quisiera tener tu vida, tu inocencia ya antes robada
y consentirla como no estás tú acostumbrada,
regalarte mis caricias, que quedes estremecida,
que olvides el pasado donde quedaste lastimada
y empieces de nuevo sin temor a estar equivocada.
¡Ah! ¡La magia con que me llena tu mirada!
¡Ahí te quiero! ¡Ahí amo tu mirada!
¡Ah! ¡Tu sonrisa llega a mi mente enmarañada!
Y me acoges en tus senos dulces como tímidas
palomas blancas en mis brazos enredadas.
¡Ahí te quiero! ¡Ahí amo tu figura contorneada!
Esas curvas de tus finas caderas reposadas
y tu vientre que poco a poco me hace una llamada
a darte ternura como nunca has estado imaginada,
¡Ahí te quiero! ¡Ahí amo tu parte escondida!
Esa parte que está latente y resguardada,
que escondes con pudor y siempre recatada.
¡Ahí te quiero! ¡Ahí amo tus manos suavizadas!
que causan embeleso a mi alma atormentada.
¡Ahí te quiero! ¡Ahí te amo, siempre de mañana!
Siempre de ocho a ocho... y de mañana en mañana.
El ángel RENÉ
Última edición: