Cuando se vive algo hermoso
es difícil olvidarlo
e imposible arrancarlo
del pecho en sólo un momento.
Contigo tengo tanta dicha
porque eres tan bella persona
que hasta el más pobre poeta
escribe en letras doradas
la belleza de tu aurora.
No me olvides, por favor,
ni me digas que tienes dudas
de lo que siente mi corazón
ante tu tanta hermosura.
Te entregué mi corazón
desde la primera vez que te besé
en consciente deseo y razón
de tu cristalina manera de querer.
Te doy ahora mi cuerpo
sin reservas de pasión en mí
y entrego de mi piel cada milímetro
a esos labios con suavidad de marfil.
Dídimo Pabón Montilla
es difícil olvidarlo
e imposible arrancarlo
del pecho en sólo un momento.
Contigo tengo tanta dicha
porque eres tan bella persona
que hasta el más pobre poeta
escribe en letras doradas
la belleza de tu aurora.
No me olvides, por favor,
ni me digas que tienes dudas
de lo que siente mi corazón
ante tu tanta hermosura.
Te entregué mi corazón
desde la primera vez que te besé
en consciente deseo y razón
de tu cristalina manera de querer.
Te doy ahora mi cuerpo
sin reservas de pasión en mí
y entrego de mi piel cada milímetro
a esos labios con suavidad de marfil.
Dídimo Pabón Montilla