luvar2006
Poeta recién llegado
Ahora que ya no,
he de poner la ilusión en los faros de la costa
y dirigir los caminos a buen puerto.
Ahora sí lo sé,
no había habitáculo posible donde convivir
porque teníamos divididos los espacios,
los tiempos, y los intereses.
El peral daba manzanas, el limonero papayas
en nuestro jardín imaginario. Nos queríamos
pero nunca supimos para qué.
Y lo sentí,
sentí un escalofrío en pleno verano,
como si hubiéramos vuelto de Nueva Zelanda
donde nunca estuvimos.
Al tiempo lo entendí mejor:
el sirimiri es agua que moja, pero no cala.
Cuando el amor no cala, se secan los charcos.
©Luis Vargas Alejo
he de poner la ilusión en los faros de la costa
y dirigir los caminos a buen puerto.
Ahora sí lo sé,
no había habitáculo posible donde convivir
porque teníamos divididos los espacios,
los tiempos, y los intereses.
El peral daba manzanas, el limonero papayas
en nuestro jardín imaginario. Nos queríamos
pero nunca supimos para qué.
Y lo sentí,
sentí un escalofrío en pleno verano,
como si hubiéramos vuelto de Nueva Zelanda
donde nunca estuvimos.
Al tiempo lo entendí mejor:
el sirimiri es agua que moja, pero no cala.
Cuando el amor no cala, se secan los charcos.
©Luis Vargas Alejo