debiloto
Poeta adicto al portal
Ahora vale todo, como si el ayer no fuera nada,
parece que la vida se ha ido lentamente en un espejo,
y serán viejos los jóvenes, y los niños ya vendrán por ellos,
y los niños se mostraran confusos al descubrir que ellos también,
algún día acuñaran sus sueños, sin saber aun de amores furtivos.
Ahora vale todo, como si el ayer no fuera nada,
cada piedra es fácil hasta poder saltarla,
mas con los años tal vez se vuelvan muros
y hasta tajeen como cuchillos, en aire,
y a cada herida brotara la sangre.
Ahora vale todo, como si el ayer no fuera nada,
puedo cruzar el rio, a profundas brazadas,
ni la corriente se llevara mi hombría,
pero mañana tal vez no pueda nada, ni mirarme en sus aguas,
porque ya no serán espejos a mi vista cansada.
Ahora vale todo, como si ayer no fuera nada,
porque los besos de mi boca van a tu cuerpo, con lascivia,
y de tu boca vuelven jugos perfumados de corolas,
y tus cabellos al aire flotan por el viento,
como gacela que se mueve por la estepa taciturna.
Ahora vale todo, como si ayer no fuera nada,
y he de esperar, que nunca cambie nada,
pero hay algo que preocupa mis sentidos,
y es que los jóvenes ya cada vez son más viejos,
y que los niños ya se han vuelto hombres,
y los viejos se extinguen como el fuego.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
parece que la vida se ha ido lentamente en un espejo,
y serán viejos los jóvenes, y los niños ya vendrán por ellos,
y los niños se mostraran confusos al descubrir que ellos también,
algún día acuñaran sus sueños, sin saber aun de amores furtivos.
Ahora vale todo, como si el ayer no fuera nada,
cada piedra es fácil hasta poder saltarla,
mas con los años tal vez se vuelvan muros
y hasta tajeen como cuchillos, en aire,
y a cada herida brotara la sangre.
Ahora vale todo, como si el ayer no fuera nada,
puedo cruzar el rio, a profundas brazadas,
ni la corriente se llevara mi hombría,
pero mañana tal vez no pueda nada, ni mirarme en sus aguas,
porque ya no serán espejos a mi vista cansada.
Ahora vale todo, como si ayer no fuera nada,
porque los besos de mi boca van a tu cuerpo, con lascivia,
y de tu boca vuelven jugos perfumados de corolas,
y tus cabellos al aire flotan por el viento,
como gacela que se mueve por la estepa taciturna.
Ahora vale todo, como si ayer no fuera nada,
y he de esperar, que nunca cambie nada,
pero hay algo que preocupa mis sentidos,
y es que los jóvenes ya cada vez son más viejos,
y que los niños ya se han vuelto hombres,
y los viejos se extinguen como el fuego.
JUAN CARLOS VILLANUEVA