marquelo
Negrito villero
El miedo
es aire añejo que flamea y se refleja en las veredas.
He torcido la columna para esquivar su impacto en las costillas
pero me ha invadido en la culpa del Ser dolido.
Este miedo hórrido comulga al revés en las iglesias
en el nonato sueño
en el silencio atronador de colores desteñidos.
Se pasea en los pestañeos de día
como una interferencia eléctrica que engaña a los meteorólogos
a los místicos
miopes que abren sus almas en las tormentas.
Este miedo que tengo
se columpia en mis ojos llevando todo el peso del día
todo el futuro envenenado con sangre oscura.
Mi hueso húmero se esconde como lagartija a la puesta del sol
y me deja sin arco
sin darle homilía al músculo/
a la palabra entumecida ahogada en los perfumes.
Hoy he imaginado a las ciudades desiertas
a gentes tragadas por la gravedad del miedo
a flamantes espinas devorando pétalos
a mi cuerpo desollado en un segundo
a un camino que solo presiento...
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