Nay
Poeta fiel al portal
El aire pesa,
pesa poco pero pesa.
Ahora lo oigo entrar con brusquedad por la ventana.
Quiere, como tú, recordarme que estoy viva,
lo consigue, igual que tú. Se me eriza la piel.
Ahora que lo mento descansa,
susurra, quizás trata de decirme algo
pero lo enmudece una ambulancia.
Son las tres de la tarde y se avecina una tormenta.
No hay que tentar al aire, lo sé.
pesa poco pero pesa.
Ahora lo oigo entrar con brusquedad por la ventana.
Quiere, como tú, recordarme que estoy viva,
lo consigue, igual que tú. Se me eriza la piel.
Ahora que lo mento descansa,
susurra, quizás trata de decirme algo
pero lo enmudece una ambulancia.
Son las tres de la tarde y se avecina una tormenta.
No hay que tentar al aire, lo sé.